Son las 17:02. Enciendes el móvil y ves un mensaje. Estás cruzando la calle. Lees el mensaje y piensas luego contesto y guardas el móvil. A las 17:20 te llega otro mensaje: ¿Todo bien? Finalmente, a las 17:30, un último mensaje: ¿Por qué me ignoras? No ha muerto nadie y el mundo no se acaba. Simplemente has tardado media hora...

Es fácil pensar que las calles no nos pertenecen. Un espacio de encuentro que hemos convertido en un lugar de tránsito: caminamos hacia un lugar específico, nuestra ruta se resume en "de punto A a punto B" y rara vez paramos en la acera para habitar ese lugar durante unos segundos más de los necesarios. Pero este estado de constante...