Sorpresa electoral en Brasil: victoria de un Bolsonaro y segunda vuelta confirmada
Flávio Bolsonaro (PL) gana la primera vuelta con un 47,03% de los votos frente al 45,16% de su rival, el actual presidente Lula da Silva (PT).
Héctor Montejano García

Ayer, 4 de octubre de 2026, Brasil celebró una de las elecciones más relevantes de su historia reciente. El resultado final fue una sorpresa para muchos. Contra todo pronóstico y rompiendo la tendencia marcada por las encuestas, Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal, se ha impuesto al actual Presidente, Lula da Silva, con un 47,03% de los votos frente al 45,16% del candidato del Partido de los Trabajadores. El senador ha afirmado estar "muy contento" y que "Brasil quiere un cambio", así como que "la era del PT llegó a su fin", haciendo referencia a la formación de su rival, Lula.
Desde hace semanas, aunque con pequeñas variaciones, las encuestas daban ganador de la primera vuelta a Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), Presidente desde 2023 (aunque también gobernó previamente entre 2003 y 2011), con un 42%-45% del voto. De cerca le seguía Flávio Bolsonaro con un 38-42%, senador e hijo del polémico expresidente Jair Bolsonaro (2019-2023), quien se hizo cargo del Partido Liberal (PL) tras la inhabilitación de su padre por el Tribunal Superior Electoral de Brasil debido a diversos cargos de abuso de poder e interferencia electoral en 2022. Los sondeos no han sabido capturar el apoyo real a Flávio Bolsonaro, que con más de 56 millones de votos (casi 3 millones más que Lula), ya ha recibido la felicitación y el apoyo de figuras como Javier Milei (Presidente de Argentina), María Corina Machado (líder de la oposición venezolana), Abelardo de la Espriella (Presidente de Colombia), o, quizás más sorprendentemente, del reconocido futbolista Neymar Jr., quien se ha mostrado en redes animando a la población brasileña a votar por el candidato del PL.
Si bien el gigante sudamericano lleva años enfrentando períodos electorales convulsos, marcados por la polarización, este año los discursos de los candidatos parecían prever un choque directo por el futuro del país. Mientras Lula aboga por una defensa de la democracia y un progresismo estatista y de integración regional, el bloque bolsonarista se centra en el conservadurismo liberal, identitario y punitivista. Además, la simple presencia de Flávio Bolsonaro como candidato despierta temores en sectores del país tras lo ocurrido en 2023, cuando, apenas una semana después de que Lula asumiera la presidencia (08/01/2023), miles de seguidores radicalizados de su padre asaltaron el Congreso, el Palacio de Planalto y el Supremo Tribunal Federal en Brasilia, exigiendo una intervención militar. El fantasma del conato de golpe de Estado sigue muy presente, y ciertos sectores aún reclaman en redes sociales que el Ejército mueva ficha, mientras a otros sectores les preocupa que una reelección de Lula sea el detonante de un conflicto civil.
Hay otros candidatos, pero ninguno superaba el 5% en las encuestas y todos han quedado por debajo del 3% en la votación. Destacan Augusto Cury (Avante), el mediático ultra-derechista Renan Santos (Missão), o gobernadores como Ronaldo Caiado (PSD, gobernador de Goiás) o Romeu Zema (NOVO, gobernador de Minas Gerais). Todos estos postulantes (excepto Renan Santos) son figuras de la derecha moderada y conservadora, y se disputan el voto conservador no alineado o fragmentado.
El sistema electoral brasileño se basa en un procedimiento de dos vueltas. En la primera vuelta, para que un Presidente sea elegido, este ha de conseguir estrictamente 50%+1 de los votos válidos (excluyendo votos en blanco y nulos). La última vez que esto ocurrió fue en 1998, cuando Fernando Henrique Cardoso, líder del Partido da Social Democracia Brasileira, le ganó al propio Lula (PT) sus segundas elecciones consecutivas sin ir a la balotagem (segunda vuelta). Desde entonces, todas las elecciones han ido a segunda vuelta, en la que solo se puede votar por los dos partidos más apoyados en la primera. Este año, la segunda vuelta está programada para el 25 de octubre, y las encuestas dan un resultado muy ajustado, y algunas incluso optaban por el empate técnico, aunque en el balotaje no hay requisito mínimo de votos y ganará quien tenga más, independientemente de la diferencia o del porcentaje total. No obstante, la victoria del PL en la primera vuelta pone en entredicho estas predicciones, y será necesario seguir muy de cerca las campañas de ambos candidatos durante estas semanas para ver quién llegará con ventaja a la segunda y definitiva vuelta.
El censo electoral de este año ha registrado a casi 160 millones de personas. De ellas, todas las que tengan entre 18 y 70 años y estén alfabetizadas han de votar obligatoriamente; de lo contrario, pueden ser multadas e, incluso, en los casos más graves, perder derechos como inscribirse en universidades públicas, recibir préstamos de bancos estatales o renovar el DNI (conocido como RG en Brasil). Para aquellos de 16-17 años, o mayores de 70, el voto es optativo y pueden abstenerse, por lo que la movilización de estos sectores y el voto útil suelen ser verdaderamente importantes en el balotagem.
En Brasil, república presidencialista pura, el Presidente es tanto el Jefe del Estado como el Jefe del Gobierno, con mandatos de 4 años y la opción a una única reelección consecutiva. No obstante, a pesar del gran poder concentrado en el Presidente, el Parlamento brasileño, conocido como Congreso Nacional, está sumamente dividido, lo que impide gobiernos en solitario y habilita el llamado "Presidencialismo de coalición". Por ello, todos los jefes del ejecutivo se ven obligados a negociar y repartir ministerios con el famoso Centrão (bloques del centro y centro-derecha). Por ejemplo, en su anterior mandato, Lula tuvo que entregar el Ministerio de Deportes a André Fufuca (de los Progressistas, uno de los pilares del gobierno de Jair Bolsonaro), o el Ministerio de Puertos y Aeropuertos a Silvio Costa Filho (del partido Republicanos, fuertemente ligado a sectores evangélicos y de derecha).
El resultado electoral ha desmentido los pronósticos de los sondeos, pero ha confirmado la segunda vuelta del 25/10. Ahora empieza una nueva campaña para ambos candidatos, que, además de buscar que partidos periféricos pidan el voto contra su rival, lucharán por conseguir apoyos institucionales con el respaldo de gobernadores de estados clave (como São Paulo, Río de Janeiro, o la ya mencionada Minas Gerais con Romeu Zema) para movilizar las maquinarias electorales locales.
