Solo el pueblo salva al pueblo: Valencia, dos años después de la DANA

30.10.2026

Andrea Piqueras Martinez

El 29 de octubre se cumplen dos años desde el desastre que dejó marcada a Valencia. La pésima gestión del gobierno y la falta de ayuda en el momento nos hacen preguntarnos si realmente aprendimos la lección.


A veces cuesta creer que las tragedias hacen mella en nuestros líderes. Sobre todo si tenemos en cuenta que la dimisión de Mazón sucedió tras el primer aniversario de la DANA, y no automáticamente después, como sería de esperar. Comienzas a entender mejor esta decisión cuando descubres que, si completaba su legislatura, pasaría a tener derecho a un sueldo de cien mil euros durante quince años. Cabe preguntarse si aquello le resultó más importante que el número de víctimas mortales, así como la cantidad de eventos públicos -no necesariamente políticos- en los que se requería a gritos su dimisión. La falta de explicaciones de lo que hizo esa noche mientras Valencia se ahogaba, cambiando constantemente de narrativa, unido a su insistencia en que él no tenía la responsabilidad de tomar medidas y enviar la alerta no hicieron sino empeorar la situación.


Podríamos ignorar su ausencia si no fuera por la lentitud y escaso envío de ayuda. Partimos de la base de que se trató de un desastre natural, que a veces pasa y no es fácil que no hayan heridos. Pero lo que no puede pasar es que la AEMET hubiese avisado con dos días de antelación sobre el temporal, y que antes de enviar la alerta a las 20.11h ese 29 de octubre ya hubiesen fallecidos. Al final te preguntas cuántas vidas se podrían haber salvado si se hubiese gestionado el desastre con eficiencia, enviando la alerta a tiempo, mandando ayuda con rapidez. Qué habría pasado si el gobierno se hubiera puesto de acuerdo por una vez, en orden de ayudar al pueblo. Lo que personalmente más me sorprendió fue el ofrecimiento de ayuda de Francia al gobierno español; 200 bomberos que fueron rechazados por Marlaska, asegurando que teníamos nuestros propios medios.


Sin embargo, a parte de recordar la pésima gestión del gobierno, no hay que olvidarnos de la admirable reacción del resto de España y el enorme número de voluntarios que acudieron a ofrecer su ayuda. Podemos tener nuestras diferencias, pero a la hora de la verdad solo el pueblo salva al pueblo. No debería ser así, pero a pesar de la tragedia, ver cómo todo el mundo pone de su parte y trata de ayudar, tanto en Valencia como desde sus casas, te llena el corazón y te hace pensar que el mundo no es tan malo como parece. La DANA nos demostró que nos une nuestra bondad y solidaridad mucho más de lo que nos quieren hacer creer que nos separan nuestras diferencias.


Valencia nunca va a olvidar ese día ni los posteriores. Cada vez que llueva, que truene, que haya un clima extraordinario, la gente sentirá el terror de aquella noche. Se transportará a ese fatídico día, acudirá a su memoria toda la pena, las vidas destruidas y las cosas perdidas, sobre todo las que nunca volverán.


Hoy es un día para recordar a quienes nos dejaron. Que su memoria no nos haga olvidar nuestra historia, lo que ocurrió esa noche; que nos sirva para decirle siempre un "te quiero" a nuestra familia antes de salir de casa, o darle un abrazo un poquito más fuerte a nuestros amigos al despedirnos. Que los que siguen aquí nos recuerden que nos tenemos los unos a los otros, y que somos mucho más fuertes unidos. Que el ruido no nos haga olvidar lo vivido.


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