Pedro Sánchez responde a Donald Trump sobre la postura de España ante el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán: “No a la guerra”

04.03.2026

Alejandra Martínez

El presidente del Gobierno establece su firme postura a no participar en la guerra abierta en Oriente Próximo, defendiendo su elección de mantenerse fiel a la paz y legalidad internacional

Pedro Sánchez ha comparecido este miércoles en una declaración institucional en la Moncloa en la que ha mantenido su firme negativa a involucrar a España en la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán. "No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo simplemente por el miedo a las represalias de algunos", aseguraba el presidente del Gobierno en una declaración sin periodistas, y por lo tanto, sin preguntas.

Sánchez rescataba así el "no a la guerra", lema que se popularizó en el país en 2003 tras la invasión ilegal a Irak en la que participó el Gobierno de José María Aznar. "Hace 23 años, otra administración de Estados Unidos nos llevó a una guerra injusta. La guerra de Irak generó un aumento drástico del terrorismo, una grave crisis migratoria y económica. Ese fue el regalo del trío de las Azores, un mundo más inseguro y una vida peor", ha recalcado Sánchez, pidiendo el fin de la violencia.

El presidente también ha reafirmado su posición frente al régimen iraní: "Repudiamos el régimen de Teherán, pero pedimos una solución diplomática", una posición compatible con no hacer seguidismo de la guerra iniciada por Donald Trump y Benjamin Netanyahu insistiendo en que la clave es situarse del lado de la legalidad internacional y la paz. Asimismo, ha recordado su rechazo al régimen ayatolá, pero también a esta guerra. "Algunos dirán que eso es ingenuo. Lo ingenuo es pensar que la solución es la violencia. O pensar que practicar un seguidismo ciego y servil es liderar. No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo por miedo a las represalias de alguno", haciendo alusión a las duras declaraciones de Donald Trump el pasado martes en el Despacho Oval.

"Vamos a cortar todo el comercio con España", anunciaba el presidente estadounidense tras la tajante decisión del Gobierno español de retirar el permiso a Estados Unidos de utilizar las bases militares de Rota y Morón de la Frontera. Esta noticia llegaba a través del ministro de Exteriores, José Manuel Albares, quien anunciaba en una rueda de prensa tras el Consejo de Ministros que el Gobierno no permitirá "que se utilice nuestra base para todo lo que se salga del ámbito del tratado y no cuente con el respaldo de la Carta de las Naciones Unidas". 

Las consecuencias de este rotundo desmarque llegaron rápidamente. Trump declaraba el pasado martes en una reunión con el canciller alemán, Friedrich Merz, que Washington "tiene todo el derecho de cesar mañana, u hoy, todo lo que tenga que ver con España". "Todos los negocios que tengamos con España, tengo el derecho de decretar un embargo sobre todo lo que tenga que ver con España", insistió el presidente estadounidense.

Tras estas contundentes palabras, Sánchez ha defendido que España mantendrá una posición propia dentro de la Unión Europea y no subordinada a Estados Unidos, pese a las amenazas de represalias comerciales por parte de Trump. Ha insistido en que "no se puede responder a una ilegalidad con otra" y ha advertido del peligro de que errores de cálculo desencadenen un conflicto de mayores dimensiones, comparándolo con el inicio de la Primera Guerra Mundial.