No existe el “método Sorogoyen”
Rodrigo Sorogoyen conversa con Jesús Ruiz Mantilla
en el Festival de las Ideas sobre cómo hacer (su) cine.
Chris Restrepo

Fotografía de Sorogoyen y Ruiz Mantilla en el "Festival de las Ideas"
El Festival de las Ideas recibió el pasado jueves 17 de septiembre al reconocido director y guionista Rodrigo Sorogoyen (Madrid, 45 años), para hablar sobre su proceso detrás de su película más reciente, El ser querido (2026) y sus obras previas.
El escenario se sitúa en Plaza España, Madrid, únicamente iluminada por los focos del plató y los postes de luz del parque. El público llena las sillas y los alrededores del set, haciendo casi imposible siquiera mirar a la distancia. Sorogoyen se pone cómodo frente a su entrevistador, el escritor y cronista cultural Jesús Ruiz Mantilla. Y este empieza a preguntar
El evento, parte de la programación del Festival de las Ideas, se titula Habitar la tensión: el cuerpo y la voz en el cine de Rodrigo Sorogoyen. Ruiz Mantilla comienza preguntando a Sorogoyen si considera que a los cuerpos se les debe rodar con cuidado, y si lo hizo así en su última película.
El director no lo ve así. Explica: "Rodar con cuidado… ¿hay que tener cuidado? [...] No me reviso a mi mismo, tomo una decisión y sigo para 'alante. [En El ser querido] Yo vi algo que tenía clarísimo [...] quería que los personajes miraran al espectador [...] que se notase esa mirada, esa confrontación [...] Son un padre y una hija que se están mirando después de no mirarse nunca"
El entrevistador quiere saber más sobre la creación de distanciamiento entre los personajes, pregunta, y Sorogoyen nos da dos partes de este proceso: que procura, al escribir guiones como este, que los personajes a menudo digan lo que no piensan y que trabajaron con los actores por separado para evitar que construyeran una familiaridad.
Ruiz Mantilla quiere, como todos en la sala, saber un poco más sobre cómo consigue Sorogoyen crear la tensión, que caracteriza a todas sus obras, qué pasos sigue para hacer una película "suya". Asume que existe un "método" detrás. Sorogoyen lo niega, y echa la vista hacia atrás.
"No te puedo decir la fórmula [...] En montaje, la montas mal y no hay tensión [...] "El resultado perfecto se consigue con la conjunción de distintas disciplinas [...] Hay veces que no [creamos tensión] aposta . En As Bestas no era a propósito. El propósito era [...] emocionar contando la historia"
Ruiz Mantilla y el público ríen al escuchar que la tensión en As Bestas, caracterizada por ser una película profundamente incómoda, no era intencional. Sorogoyen mantiene su posición. Después de este inciso volvemos a andar por el camino de la nostalgia.
Ruiz Mantilla propone que hablemos de El reino (2018), y el director tiene mucho que decir. "Con El Reino me pasa algo muy curioso [...] Parece fallera, te confieso que yo no lo sabía. Yo pensaba que estábamos haciendo algo muy realista [...] La escena de la comida no me gusta, me parece que podría haberla hecho mucho más fina. [...] Es una película nacida de la indignación"
La charla termina con Sorogoyen y Ruiz Mantilla saliendo del escenario, relajados. Las primeras filas se acercan al director, la multitud se dispersa, y a los pocos minutos llega otro invitado al escenario.
