Macarena Gómez, Aldo Comas y la batalla por el sentido común

01.03.2026

Roger Calvente Mateo | OPINIÓN

La pasada noche del sábado se celebró la gala de los Premios Goya y no fue una gala más: se celebraban los 40 años de los premios y, en este caso, en la ciudad de Barcelona. Multitud de actores, guionistas y directores se reunían, como todos los años, para celebrar la que es para muchos la gala de premios más esperada del año. El acto abrió con la presentación de los premios por parte del actor Luis Tosar y de la cantante Rigoberta Bandini, quienes interpretaron una canción titulada "Hoy puede ser un gran día".

Maravillosas películas, cortos y actores han ganado multitud de premios, pero ese no es el eje central del artículo. Y es que, como en todas las galas de premios, los actores suelen hacer declaraciones acerca de los temas más candentes del momento. Palestina, genocidio o enseñanza pública fueron algunos de los estandartes más empleados en discursos y declaraciones, además de seguir todos los actores una tónica general, portando el pin de la bandera de Palestina o incluso la sandía, logo que representa el apoyo a Palestina, en el pecho.

Pero de todas esas declaraciones hubo unas que causaron más revuelo que las demás y no sentaron nada bien por salirse del discurso hegemónico de los premios. Estas fueron las de la actriz Macarena Gómez (Córdoba, 1978) y su esposo Aldo Comas (Barcelona, 1985) en la alfombra roja.

Y es que el artista catalán hizo unas declaraciones en recuerdo de las más de 50.000 víctimas en los últimos meses por parte del Estado teocrático de Irán, haciendo hincapié en que esas personas no son recordadas en estos actos. A esto se añadió la respuesta de su esposa, quien remarcó que una gala de premios no es lugar para hablar de guerras.

Estas declaraciones, a priori, racionales y verdaderas, han recibido muchas críticas por parte de actores e internautas en las redes sociales, quienes han acusado a la pareja de ser fascistas y estar a favor del genocidio.

Esta es la situación actualmente: unos actores y deciden salirse del discurso oficial para reivindicar lo que también son vidas humanas y automáticamente son tachados de fascistas, por el simple hecho de no mencionar la causa que ya han mencionado el resto de actores.

Aparte de lo peligroso que es llamar fascista a todo aquel que no piense como tú, el establishment tiene eso. Si no reivindicas lo que reivindica todo el mundo, ya estás en contra de ellos. Y es que este establishment parece que sea selecto en cuanto a qué vidas defender o reivindicar y cuáles no. Si las víctimas de un conflicto dan votos y convencen al público, entonces se pueden defender, pero si esas personas han tenido la mala suerte de no ser víctimas de los líderes que caen mal, y todos sabemos quiénes son…, entonces dan igual.

Nunca viene mal recordar que todas las víctimas merecen recuerdo, homenaje y el deseo de que no vuelva a suceder. Porque en los conflictos bélicos no es tan fácil decidir si uno es bueno o si es malo, si voy con este o con el otro. Pero la tónica habitual en España es, en el momento en el que estalla un conflicto internacional, posicionarse, como si de un partido de fútbol se tratara.

Es lógico y loable que los actores quieran recordar a las víctimas del pueblo palestino, pero habría que recordarles que en todos los bandos y en todos los países totalitarios también mueren cientos y miles de personas, y esas personas nunca son recordadas porque no dan votos ni el aplauso del público.