La tiranía del doble check azul
Roberto Estades Sánchez

Son las 17:02. Enciendes el móvil y ves un mensaje. Estás cruzando la calle. Lees el mensaje y piensas luego contesto y guardas el móvil. A las 17:20 te llega otro mensaje: ¿Todo bien? Finalmente, a las 17:30, un último mensaje: ¿Por qué me ignoras? No ha muerto nadie y el mundo no se acaba. Simplemente has tardado media hora en responder un mensaje. ¿Algo grave? No, pero a día de hoy está considerado como una ofensa.
Durante la época del teléfono fijo la situación era muy diferente. El teléfono sonaba. Podías cogerlo o dejarlo sonar. Nadie se lo tomaba como un desprecio o como algo personal, simplemente no estabas, y ya está. Hoy el móvil nos acompaña a todas partes: nos lo llevamos al trabajo, al colegio y a cualquier parte con tal de estar localizables. Por esa razón, tardar en contestar se interpreta como desinterés, enfado… A veces me imagino qué sería de aquellas personas tan exigentes si todavía nos comunicáramos a base de cartas.
Las aplicaciones se encargan de recordárnoslo. El visto, el en línea, el escribiendo… y la última conexión han provocado que cada conversación se convierta en una vigilancia e investigación constante propia de una película de Hollywood. Las personas saben cuándo leíste el mensaje y no les contestaste, o incluso cuándo estabas en línea y los ignoraste. Poco a poco y sin darnos cuenta, vamos proporcionando las herramientas que nos dejan en evidencia.
Las consecuencias las sabemos de sobra. De hecho, en la mayoría de los casos empatizamos con quien las sufre, nos ponemos en su lugar, ya que nosotros también lo hemos vivido. El problema realmente reside en la forma de contestar, puesto que contestar rápido no es sinónimo de contestar bien. Casi siempre contestamos de prisa, sin pensar, con las prisas del que quiere quitarse el asunto cuanto antes. Quien responde al instante a todo no está presente para nadie, sino disponible para todos, que no es lo mismo.
Lo realmente difícil de asumir es que esta tiranía no es solo producto de la tecnología, sino también responsabilidad nuestra. Todos alguna vez hemos escrito un ¿Estás ahí? a los 20 minutos. A todos nos ha molestado un doble check azul en una conversación. Todos somos, al mismo tiempo, víctimas y verdugos de una ley no escrita, pero que siempre obedecemos.
Ante esto, nuestra mejor arma es desactivar la confirmación de lectura en la configuración de los chats y pensar en tiempos razonables para la respuesta. Además, debemos normalizar el luego te respondo y el tener un mensaje sin contestar. Responder más tarde no es ignorar, es elegir cuándo estar presente.
De esta forma, la próxima vez que te suene el móvil y no estés disponible, míralo, ponlo boca abajo y sigue con tu vida. Son las 17:02 y el mundo no se acaba. El doble check azul, sí.
