La epidemia del fascismo
Irene Artacho Bosqued
Las últimas semanas han sido claves social y políticamente para España. Probablemente hayas leído más artículos sobre todos los eventos ocurridos últimamente: la invasión de Ceuta, el desahucio de Maricarmen y ahora el adelanto de las elecciones generales el próximo 29 de noviembre.
Entre todo este caos, me gustaría abordar algo que creo que no tiene la suficiente visibilidad: la creciente polarización y la hipocresía.
La invasión de Ceuta fue usada rápidamente por los políticos para enfrentar al pueblo. El mejor ejemplo de esto son las concentraciones del 2 de septiembre en Madrid, en las que dos grupos con ideologías distintas se quejaban del problema. Me gustaría destacar el cántico que se escuchaba en Callao, el famoso "Aquí están los antifascistas". ¿Tenía algo que ver con el problema de Ceuta? No, y probablemente la mitad de los que dicen eso tampoco saben lo que es el fascismo.
Nuevamente, el desahucio de Maricarmen trajo una reacción similar. A partir del 26 de septiembre, manifestantes comenzaron a acampar en la Puerta del Sol para protestar, y con razón, sobre el tema de la vivienda. Sin embargo, si paseas por ahí, verás banderas de Palestina, además de la República y escucharás, de vez en cuando, un "¡Fuera fascistas de nuestros barrios!". Me pregunto, ¿qué tiene que ver todo eso con el problema de la vivienda?
La respuesta es que han vuelto a convertir un problema que nos afecta a todos (da igual ideología) en una batalla ideológica. Ya son muchos los que a través de redes sociales comparten su experiencia negativa. Es el caso, por ejemplo, de RescueYou, creador de contenido que solo estaba haciendo preguntas a los manifestantes. De un momento a otro le agredieron tirándole una piedra y los allí presentes comenzaron a gritarle "¡Fuera fascistas de nuestros barrios!". ¿Dónde está el fascismo en entrevistar a manifestantes? ¿Dónde queda la tolerancia y libertad de expresión que tanto defiende la izquierda?
"U opinas como yo, o eres un fascista" es el pensamiento que, aunque no lo quieran admitir, muchos tienen inculcado en sus mentes. Finalmente, si después de leer este artículo, crees que soy de ultraderecha o fascista, entonces también eres parte del problema que trato de señalar.
