Juan Lobato: "La izquierda comunista no sabe interpretar a la sociedad"

18.03.2026

Pablo García | Entrevista

No es habitual encontrar a un político que rompa el argumentario de partido para analizar la situación del país con la precisión con la que lo hace el senador socialista Juan Lobato. A continuación, su entrevista en exclusiva para la Asociación de la Prensa UC3M

P.: ¿Comparte la euforia de los militantes socialistas de Castilla y León cuando celebran los resultados en las elecciones autonómicas?

R.: La primera frase que dijo el candidato del PSOE es que no estaba contento. Yo creo que es una cosa muy honesta porque se frustra lo que todos queríamos, que es un cambio de Gobierno después de tantos años Castilla y León. Está bien cambiar la tendencia cuando era mala, pero el PSOE no puede ser solo un espectador de cómo otros gobiernan. Y es verdad que el resultado en Castilla y León es la situación que nos deja. Con expectativa de mejorar, pero creo que la línea de Carlos Martínez es muy buena. Con tiempo, conseguirá ese cambio.

P.: ¿Martínez podría sentar las bases para que el Partido Socialista vuelva a ser alternativa de gobierno y aspirar a ganar las elecciones?

R.: Sí, sobre todo porque lo que plantea es una alternativa, no matar al PP ni hundir a sus enemigos. Propone soluciones concretas, propuestas concretas con respeto democrático. Yo creo que es la única forma de conseguir de verdad que la gente apoye democráticamente otra acción. Creo que, con tiempo y trabajo, Carlos Martínez puede hacer posible un cambio en Castilla y León.

P.: Otra de las lecturas es que los partidos a la izquierda del PSOE se han quedado sin representación, reabriendo el debate de su alianza. ¿Cómo valora esa opción?

R.: La izquierda se puede alinear, pero si hubiese ido unida tampoco hubiera sacado ningún escaño. El problema es que la izquierda comunista no está sabiendo interpretar a la sociedad española ni ofrecer un proyecto. Yo creo que el problema va más por qué opina el comunismo, dicho con todo el cariño, sobre los grandes problemas que hay hoy en Europa y en España y qué soluciones propone. Están más despegados de la realidad en el sentido de no ser capaces de concretar un modelo con unas propuestas sin dogmatismo ni complejos. Y creo que también le pasa al PSOE y al PP, que también tiene complejos con Vox.

P.: En el contexto internacional, es inevitable mencionar Irán. Hace unas semanas, la presidenta de la Comisión Europea planteó que Europa tendría que dejar de ser guardiana del orden internacional. ¿Comparte esta visión?

R.: Yo creo que se equivocó, pero tenía un punto. Es muy difícil plantearlo, pero creo que la ONU tiene un trabajo que hacer y se le debe exigir mucho más. No puede ser que pase lo que está pasando en muchos países del mundo estos últimos tres meses. Claro que no se puede contestar con una guerra, pero hay que ser mucho más efectivos. Yo creo que Von der Leyen trataba de plantear un poco de realpolitik, pero se equivoca en la forma de hacerlo y en subordinar el Derecho Internacional y la forma en la que el mundo se organiza a través de las Naciones Unidas desde la Segunda Guerra Mundial. Subordinar eso a otro tipo de intereses, yo creo que es un error importante. A mí me contó Solana que la paz como bien público global se protege con tres herramientas: la diplomacia, las relaciones comerciales —que son la clave de todo— y la disuasión. Y la disuasión es tener los medios y la determinación de utilizarlos para contestar si alguien te ataca. En esas tres cosas Europa tiene mucho que decir.

P.: ¿Ayudaría entonces incrementar el presupuesto en defensa?

R.: Bastaría con tenerlo. Ahora mismo la OTAN es el mejor y más eficaz instrumento de disuasión que puede existir. Más capacidad de disuasión que la OTAN es imposible: un montón de países muy poderosos, con buenas estructuras militares, que se organizan para dejar claro por escrito con unas normas que si a alguno le atacan responden todos. Eso es la mejor disuasión que puede haber en el mundo. Ha funcionado fenomenal durante décadas y puede seguir funcionando. Pero Europa puede aportar el plus de las otras dos teclas, que son la diplomacia y la comercial. Todo eso ayuda mucho a ese objetivo que debe ser la paz como bien público global.

P.: En España hemos apostado por rescatar el eslogan del 'No a la guerra' de 2003. ¿Se puede tener una política exterior sólida basada en un eslogan?

R.: En 2003 tuvo mucha repercusión porque era frente a la posición del Gobierno de España. La oposición ciudadana y la asociación civil reaccionó contra su Gobierno diciendo que ese camino estaba mal. Hoy no es eso, porque el Gobierno de España está en lo contrario. La sociedad española se puede levantar contra Trump, y está muy bien que lo haga, pero no es lo mismo que hacerlo contra tu propio presidente. A nivel de eficacia electoral, yo creo que no tiene nada que ver con lo que sucedió en 2003. Ahora, es importante que en España haya cierta coherencia entre la política exterior y una línea de valores claros. Creo que la sociedad española es extraordinariamente pacifista en relación con otras sociedades y ahí encaja muchísima gente de diferentes ideologías. Pero que eso se traduzca electoralmente en un vuelco electoral, no lo veo.

P.: Lo que sí podría intentar el presidente es ganar votos a su izquierda.

R.: Puede que haya pasado parte de eso, pero tengo mis dudas porque el concepto antibelicista también está defendido por mucha gente de derechas y del humanismo cristiano, y no vas a robar esos votos solo por tener esta posición internacional que todo el mundo entiende y ve clara. Feijóo tiene una posición muy parecida y en Europa ya lo estamos viendo: Von der Leyen tuvo el error que ya mencionamos, pero al margen de eso, yo creo que hay poco margen para hacer politiqueo.

P.: Uno de los más críticos con el presidente Sánchez es Felipe González, que hace semanas reconoció que en las próximas elecciones votaría en blanco. ¿Usted votó al PSOE en las últimas elecciones?

R.: Sí, claro. Siempre voto al PSOE en todas las elecciones, claro.

P.: ¿Le costó más que en otras ocasiones?

R.: No, no. El PSOE en las últimas elecciones generales creo que tenía un planteamiento, una visión y un modelo muy claro. Otra cosa es que luego las mayoría parlamentarias y las alianzas para poder armar una investidura hizo desvirtuar mucho ese proyecto que se llevaba. Pero el partido está siempre por encima de las personas. Afortunadamente, la ideología en España socialdemócrata es muy mayoritaria y hay veces que sus gestores y políticos tienen más aciertos y otras que menos, pero eso no quita que haya que ser crítico. Yo creo que hay que serlo, como Felipe. El reto del PSOE no debería estar tanto en juzgar a Felipe González por lo que dice, sino en convencerle a él y a otros muchos para que vuelvan a confiar en el PSOE.

P.: ¿Qué futuro le ve a la legislatura?

R.: Yo creo que va a llegar hasta el final porque hay un convencimiento de que sigue habiendo capacidad de acción. Es verdad que cada vez menor, no son tontos en el Gobierno ni lo somos en el PSOE y sabemos que cada vez el margen es menor, pero lo sigue habiendo. Mientras se puedan subir las pensiones, las becas o el salario mínimo, seguiremos. Yo creo que esa es la actitud y el convencimiento que tienen.

P.: ¿Descarta un super domingo electoral en en que coincidan elecciones autonómicas en Andalucía, hipotéticas en Cataluña y generales?

R.: No lo veo. Con las catalanas creo que ya se ha planteado hoy el acuerdo de que se harán presupuestos, y con las andaluzas no creo que vaya a coincidir. Es verdad que al PSOE le ha ido bien cuando ha juntado elecciones generales con andaluzas porque el tirón que había en Andalucía ayudaba a movilizar el voto en las generales. Quizá en este momento esa reflexión sería un poco en sentido inverso: que el PSOE ayudara al PSOE de Andalucía, porque allí también el escenario es complicado. Pero el único puede decir es Pedro Sánchez.

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