Jeffrey Epstein: Su ascenso al poder y las claves de la desclasificación de sus archivos

24.02.2026

La desclasificación de los "Epstein Files" revela el funcionamiento de su red de tráfico sexual, mientras la censura de los archivos sigue protegiendo la identidad de sus cómplices.

María Louzado Martínez

Imagen de los Epstein Files

Luego de años de silencio judicial y mucha especulación, este 2026 ha comenzado con la publicación masiva de los llamados "Epstein Files". Se trata de 3,5 millones de expedientes judiciales, correos electrónicos y testimonios que pertenecen al caso de Jeffrey Epstein, el financiero neoyorquino que dirigía una red de tráfico de mujeres y menores para las élites mundiales desde su complejo de islas privadas en el Caribe.

Para entender cómo se llegó a consolidar esta red, es necesario analizar el ascenso social de Epstein, quien comenzó su trayectoria infiltrándose en los círculos más exclusivos de Manhattan.

A pesar de ni siquiera tener un título universitario, su inicio se dio en la prestigiosa escuela privada Dalton School, donde trabajó como profesor de matemáticas y donde se le llegó a reportar por conductas inapropiadas hacia diversas estudiantes menores. Fue precisamente a través de las conexiones que estableció con las influyentes familias de esta institución que Epstein logró introducirse en el sector financiero, llegando a gestionar grandes fortunas privadas, entre ellas la del empresario y ex CEO de Victoria's Secret, Leslie Wexner. Con ese capital adquirió posteriormente sus estratégicamente aisladas propiedades en las Islas Vírgenes, Little Saint James, su residencia principal, y Great Saint James, adquirida con el objetivo de no poder ser vigilado en los alrededores.

Esta configuración territorial fue clave para el funcionamiento de la red, al establecer un entorno en el que las víctimas quedaban completamente bajo su influencia y sin posibilidad física de escapar o denunciar. Además, sus propiedades contaban con sistemas de videovigilancia ocultos, con el objetivo de grabar a sus invitados y utilizar ese contenido como método de chantaje. A esta estructura se sumaba el avión privado de Epstein, un Boeing 727 apodado como el "Lolita Express", en referencia a la novela Lolita de Vladimir Nabokov, en el que acostumbraba a traer a la isla tanto a chicas menores de edad como a múltiples famosos. Destacarían pasajeros como Bill Clinton o el presidente estadounidense, Donald Trump.

La razón por la que este tema ha vuelto a cobrar relevancia en 2026, a pesar de que Epstein fue arrestado en 2006 y en 2019, mismo año en el que falleció, reside en el fin de los sellos judiciales que impedían el acceso al caso completo, una decisión impulsada por la jueza Loretta Preska. Aunque el proceso comenzó a gestionarse con anterioridad, la revisión de los millones de folios retrasó la última desclasificación hasta el 30 de enero de este mismo año. Sin embargo, la supuesta transparencia ofrecida por el gobierno de Donald Trump se ve limitada, ya que la gran mayoría de los documentos se encuentran censurados. Aunque se utiliza la "protección a las víctimas" como argumento oficial para ello, dicha premisa pierde su sentido cuando lo que se termina ocultando es la identidad de los perpetradores y cómplices. El hecho de que miles de nombres sigan en el anonimato, protegidos por la misma ley que debería exponerlos, confirma que Jeffrey Epstein no era más que un peón en todo el sistema. Su figura ha servido para cerrar el foco sobre un solo hombre, mientras la ley continúa protegiendo a las élites que formaron parte de la red y que hoy siguen ocultas tras el secreto oficial.