Pedro Armestre: “la prioridad no es la foto, es la catástrofe”
Lucía Sánchez Vargas

Tras veinte años fotografiando el paisaje forestal Español, Pedro Armestre recibe el Premio Biodiversidad de la Fundación BBVA en la categoría de Educación y Comunicación Medioambientales en España. En esta entrevista nos adentramos en su trayectoria y en su manera de mirar la crisis ambiental.
¿Qué significa recibir un reconocimiento que pone el foco en toda una carrera?
Este premio concretamente, creo que es un colofón a toda una carrera. Porque cuando empecé a comunicar las problemáticas medioambientales en España, a nadie le interesaba. En España la gente estaba en otras cosas, y los que nos preocupamos por la divulgación medioambiental en aquel momento, pues se nos consideraba unos frikis. Poco a poco se fueron poniendo de relevancia, porque también en muchos de los temas que tocábamos en cierto modo éramos pioneros, con el tiempo se dieron cuenta que tenían importancia y que se estaban cumpliendo expectativas que la ciencia nos venía avisando hace tiempo.
¿Lo siente más como un reconocimiento personal o como un reconocimiento al papel que puede tener el fotoperiodismo para generar conciencia sobre la crisis ambiental?
Yo lo reconozco principalmente como una labor profesional, como un trabajo de constancia en los años en los que nadie me hacía caso. En aquel momento podía haber tomado la determinación de tirar por otro camino y haber empezado a buscar otro tipo de información, que de hecho la tenía que compaginar con otras cosas, porque solo con la información medioambiental era incapaz de vivir, porque no vendía lo suficiente como para subsistir.
Yo entendía que el tema medioambiental es muy importante, aunque el mundo gira por otros derroteros. Parece que es más importante la política, la economía y otras cuestiones. Y al final nos damos cuenta, nosotros como seres, somos animales, vivimos en un ecosistema y vivimos en un hábitat, y si ese hábitat lo modificamos va a generar unos problemas directos sobre nosotros que se van a traducir en problemas sociales, en problemas económicos y a futuro también en problemas políticos.
Lo que pasa es que parece que nos hemos olvidado que nosotros somos animales y que no podemos caminar por el mundo solo por hormigón. Entonces ese era mi empeño constante: poner el foco en cuestiones que nadie miraba.
¿Cómo cree que ha cambiado la labor del fotoperiodista medioambiental?
A ver, concretamente con el tema de incendios-que eso sí que fue una batalla tremenda-ya no es que no me hicieran caso, es que yo luego tenía muchas dificultades para trabajar en esos territorios hostiles. Y yo hoy cuando veo trabajo de otros fotógrafos, en cierto modo me siento un poco pionero, porque cuando empecé a fotografiar incendios forestales en televisión solo veíamos imágenes de columnas de humo en la lejanía y aviones realizando descargas muy lejos.
Y al principio tenía incluso el rechazo del sector forestal, que decían que me estaba metiendo en una zona perimetrada y peligrosa, pero con el tiempo ellos mismos eran los que me llamaban. Aunque a mí se me conoce como fotoperiodista, durante muchos años todas las imágenes que salían en televisión eran mías, porque yo era el único que entraba al fuego y grababa vídeo. Al principio se te entendía más como un intruso y al final pasé a ser una parte importante a la hora de entender qué es lo que está pasando dentro de los incendios.
¿Cómo es su función dentro de un incendio?
En un incendio hay una zona perimetral, hay un montón de gente trabajando dentro, cada uno con su función, es como un tablero de ajedrez. Y dentro de ese tablero de ajedrez yo era una pieza, un señor que no hacía caso a nadie. Hace ya muchos años hubo una directora de comunicación del Plan Infoca en Andalucía [dedicado a la prevención, vigilancia, detección y extinción de incendios forestales en Andalucía]. Me dieron la posibilidad de dar una conferencia explicando las necesidades de mi trabajo en el fuego. Cuando acabamos habló conmigo y me dijo: "yo voy a hacer todo lo posible para que tú puedas trabajar en Andalucía con permiso, pero controlado". De esta forma yo estaba integrado en el operativo de Extinción de Incendios. Y durante cinco años me convertí en el primer fotoperiodista en España que tenía una plaza en un helicóptero sin formar parte del equipo de Extinción de Incendios.
Lleva años cubriendo incendios y ha estado en unas 20 campañas de extinción. ¿Ha cambiado también su manera de fotografiar los incendios?
Totalmente. Y posiblemente al principio solo lo fotografiaba desde un punto de vista periodístico y buscaba las imágenes que mejor podían funcionar en medios de comunicación, luego me empecé a especializar y empecé a leer mucho sobre el tema.
Empecé a integrarme en conferencias técnicas para la gente que trabaja en el sector forestal. Me convertí en lo que ellos llaman un pirofriqui, la gente apasionada por la extinción de incendios forestales.
A partir de ese momento, empecé a fotografiar por un lado las imágenes que iban a funcionar muy bien en medios de comunicación, pero por otro lado las imágenes que iban a venir muy bien para la investigación posterior.
¿Cómo se prepara para fotografiar un incendio?
Aunque me interesa mucho el primer momento, cuando el fuego va a empezar, me interesa casi más el a posteriori. Porque en cuanto ese fuego pierde atención mediática, el periodista desaparece de ahí y se va a otra cosa. Yo considero que ahora o llego el primero o quiero llegar el último. Es cuando me interesa, porque sé que a partir de ahí puedo conseguir algo. Voy a tener mi ventana de oportunidad, mi espacio en el que nadie va a estar trabajando y lo que yo trabaje lo voy a publicar, seguro.
Cuando organizo un vuelo en avioneta, primero hago la preproducción, después el vuelo y, por último, la posproducción. En la preproducción determino qué lugares quiero fotografiar, quién ha podido llegar al sitio y si ya hay imágenes de ese lugar. Tienes que ser muy rápido, hoy tenemos la ventaja de que con Google Earth puedes ver el territorio. Me hago la ruta y me marco diez o doce puntos. [...] El primer vuelo es el más importante, que es el de la preproducción, porque es donde vas a determinar qué lugares vas a fotografiar y dónde puedes conseguir una imagen
Pero eso al final implica un riesgo y tiene que decidir hasta qué punto puede llegar. ¿Cómo se prepara para ese riesgo?
A la vez que has estudiado todas estas cuestiones que te he mencionado antes, también estás analizando los riesgos que tú puedes sufrir. Y en un incendio forestal el momento más complicado es el tránsito que tú puedes hacer por el monte en soledad. Porque a mí lo que me interesa es juntarme a los operativos de extinción y trabajar junto a ellos.
Y el momento más complejo es, muchas veces, la aproximación. Que yo llego a un sitio al que puedo llegar por un acceso más o menos cómodo, pero tengo que subir por un monte tres kilómetros porque sé que están trabajando allí arriba. Ese momento es complicado y lo tienes que analizar con cuidado. En muchas ocasiones, teniéndolo muy cerca, he decidido no ir porque no veía las condiciones de seguridad adecuadas para hacer tres kilómetros por el monte yo solo.
¿Sabe en el momento que esa foto va a tener cierto valor periodístico o se lo espera según los medios aceptan esa foto?
Normalmente cuando la estás haciendo dices "esta es la foto de esta noticia". Hay otras veces a lo mejor es la foto de la noticia, pero es una foto efímera. Va a ser la portada de los periódicos mañana, pero en dos meses esa foto ya no tiene ningún peso. Normalmente con los temas que yo toco, de temáticas medioambientales y sociales, me suelo dar cuenta antes porque sé que son cosas que no he visto.
Yo ahora he estado haciendo una historia en Ávila con el tema de las escorrentías. He estado monitoreando por donde yo consideraba que se iba a producir mayor desastre. Entonces me marché tres días antes al lugar y busqué los sitios que ya había visto en el mapa y esperé a que empezara a llover. Cuando empezó a llover estaba en el ojo del huracán,por donde el agua bajaba a lo loco y donde estaba consiguiendo las imágenes que yo iba buscando. Y yo cuando vi aquella imagen dije: "esto es un pelotazo porque esto no ha salido a ningún sitio".
Cuando fotografías una catástrofe, una DANA, un incendio o a personas que están atravesando una situación vulnerable ¿Dónde pone el límite entre contar una historia y respetar a quien la está sufriendo?
Pues poniéndote en la piel de la gente. Dices si yo estuviera en esta situación y viniera un fotógrafo, ¿en qué momento me empezaría a sentir incómodo porque está haciendo fotos? A mí me ha gustado siempre trabajar de puntillas, como fotógrafo ausente. Hay fotógrafos que les gusta tener presencia y que la gente sepa que ellos están, a mí me gusta justo trabajar de la manera opuesta.
Disparo muy poco, observo más, reflexiono sobre las situaciones y cuando tengo que levantar, disparo. Cuando estas catástrofes perduran en los días, en los primeros momentos nadie piensa en el fotógrafo. Luego hay otros momentos en los que te ven y te reclaman: "por favor fotografía esto que necesitamos que llegue a los medios de comunicación". Yo siempre pienso que la prioridad no es la foto. La prioridad es la catástrofe y minimizar el impacto lo más posible. Me parece que la profesión periodística ha perdido muchas veces la humanidad por sacar una información.
Después de más de 30 años, ¿Qué sigue haciendo que quieras salir a hacer una fotografía?
Yo entiendo que el trabajo que yo hago ayuda, no sé en qué medida, pero ayuda a la sensibilización. No me interesa ya tanto la información, me interesa la sensibilización y la educación para intentar aportar conocimiento. A mí, por ejemplo, siempre cuando voy a las charlas y presentan tus logros me da mucha vergüenza, por eso siempre empiezo diciendo que el mejor premio es que estéis aquí delante de mí para escucharme; eso quiere decir que hay un interés por lo que hago después de treinta y pico años.
Luego cuento siempre una anécdota que me ocurrió hace unos años en un incendio. Tenía que buscar la manera de entrar al fuego. Donde encontré el lugar había un vehículo de extinción y un hombre con casco blanco-un técnico-se baja del coche y viene caminando hacia mí. Yo estoy discretamente esperando para colarme y meterme en el fuego. Cuando está muy cerca me dice: "tú, tú eres el culpable de que yo esté aquí, cuando tenía 13 años viniste a mi colegio, nos diste una charla y ya a partir de aquel momento me quedó claro a lo que yo me quería dedicar". Para mí eso tiene más importancia que dar la exclusiva de una noticia hoy por la mañana, porque mañana la va a dar otro. Pero ese detalle, que lo que he hecho haya sido sembrar una semilla en una persona que a lo mejor todavía no sabía hacia dónde iba a tirar, pero digamos que le ayudé a coger un camino. Y para mí eso es muy importante, la labor divulgativa más que informativa.
