Elecciones Colombia 2026: muchos candidatos, poca certeza, gran polarización.

30.01.2026


A pocos meses de que Colombia se enfrente a unas importantes elecciones presidenciales, la polarización domina el debate político por encima de las propuestas. 

Ricardo Agudelo Berrío

Principales candidatos colombianos : Fajardo, Cepeda y De la Esprillera


Finalizando un gobierno tan controversial como el de Gustavo Petro y el Pacto Histórico, el país se encuentra fragmentado, no solo ideológicamente, sino también en materia de seguridad y salud. La "Paz Total", el plan que pretendía poner fin a la violencia en Colombia, fracasó estrepitosamente no sólo por la falta de voluntad de paz de los grupos armados al margen de la ley, sino también por arrogancia y negligencia del gobierno nacional.

Sin embargo, no es lo único. La inclusión que prometió Petro, ha dado sus resultados, pero también se ha visto opacada por el nombramiento de figuras políticas tradicionales, que cambian de ideología con tal de mantenerse en el poder. El sistema de salud está colapsado debido a la fuerte intervención del gobierno en las EPS (Entidades Promotoras de Salud), lo que ha generado una escasez de medicamentos y una infrafinanciación, que ha obligado a muchos hospitales a recortar gastos, dejando desatendidas a comunidades enteras, según ha reportado el British Medical Journal.

Y aunque no todo es malo en materia económica, porque sí, el gobierno Petro ha alcanzado logros importantes que han favorecido y dignificado el trabajo de empleados y campesinos (tales como el aumento del salario mínimo y la disminución del IPC), también tiene su lado negativo. Alrededor de 100,000 pequeñas y medianas empresas (datos expuestos por la Defensoría del Pueblo y Bloomberg) han quebrado o han reportado pérdidas en los últimos años debido, primero, a una recaudación fiscal que siempre ha sido excesiva (no sólo durante el gobierno Petro).

Sumado a esto, la progresiva estatalización y el clientelismo en licitaciones para la construcción de proyectos de infraestructura por parte de privado, entre otras cuestiones. Además, esta situación denota un crecimiento artificial, el cual se refiere a la falta de estabilización en el proceso de desarrollo económico, ya que según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), la economía creció en 2024 un 1,7%, y el PIB aumentó en un 3,6% en el último trimestre del 2025, pero todo esto solo ha sido arrastrado por el sector primario agrícola, no por el industrial, que ha demostrado un declive en la competitividad. Todo esto sin contar, claro, con escándalos de corrupción como el de la UNGRD (Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres).

Es entonces que por esta situación difícil que atraviesa el país, los políticos colombianos se han radicalizado para las elecciones de este año, ya que todos quieren derrotar al candidato de Petro, pero, tomando decisiones arrogantes, egocéntricas y cuanto menos radicales que lo que van a hacer es destruir las cosas buenas que han dejado los últimos gobiernos de Petro, de Santos y de Duque.

Primero, comencemos hablando de la cantidad excesiva de candidatos. A septiembre de 2025, había más de 70 precandidatos para ocupar la Presidencia de la República, hoy, tras haber pasado la fecha de la recolección de firmas, el número ronda los 20, a espera claro, de los resultados de las consultas del 8 de marzo.

El candidato más fuerte en las encuestas y que representa el sector del continuismo es Iván Cepeda, congresista desde hace más de 15 años que además, fue clave en el Proceso de Paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia en 2016. Cepeda puntea en muchas encuestas con alrededor de un 30% de intención de voto, lo que demuestra que el petrismo sigue siendo una fuerza política importante en el país y dentro de la misma izquierda.

Tras haber ganado la consulta interna del Pacto Histórico el pasado 26 de Octubre frente a Carolina Corcho (ex-Ministra de salud) y, supuestamente, Daniel Quintero (ex-alcalde de Medellín), Cepeda pretende medirse en otra Consulta interpartidista el 8 de marzo que acogerá desde la centro izquierda, representada en Camilo Romero (ex-gobernador de Nariño) y Roy Barreras (ex-Presidente del Senado que ha sido uribista, santista y petrista), hasta la izquierda radical representada en Daniel Quintero, quien ahora busca ser candidato por el partido indígena AICO.

Y ustedes lectores se preguntarán, ¿cómo Daniel Quintero pretende presentarse a otra consulta habiendo perdido una primera?, pues bien, Quintero renunció a la consulta interna del Pacto Histórico días antes de ser celebrada, sin embargo, la Registraduría Nacional no avaló dicha renuncia y sus votos fueron contabilizados. Al intentar inscribir su candidatura por el partido AICO a la consulta interpartidista del 8 de marzo, la Registraduría se lo negó y ahora se está barajando la opción de que su esposa, Diana Osorio, sea la candidata que lo represente, sabiendo que él está siendo investigado por múltiples escándalos de corrupción en Hidroituango (megaproyecto hidroeléctrico), Aguas Vivas (predio de gran importancia para el desarrollo de proyectos urbanísticos) y Buen Comienzo (programa de atención a la primera infancia) mientras fue alcalde de Medellín. Tras la negativa a Quintero de participar en la consulta, la misma registraduría remitió el caso de Cepeda al Comité Nacional Electoral, quien ahora investiga si Cepeda puede presentarse a una segunda consulta interpartidista tras haber ganado ya la interna. En caso de que se avale su inscripción y se celebre la consulta, el ganador irá directo a la primera vuelta presidencial con el apoyo de los demás candidatos.

La izquierda, y sobre todo Cepeda, tiene clara su propuesta política. Busca una restitución de tierras, reactivar los procesos de paz para la desmovilización de los grupos armados, una nueva reforma tributaria que reduzca la carga fiscal sobre la clase trabajadora y la lucha directa contra la minería ilegal y la deforestación, que permitan a su vez una transición energética sostenible, es decir, no al fracking.

Sin embargo, al candidato Cepeda se le critica mucho su apoyo en el pasado a Hugo Chávez, su preocupante silencio ante la situación actual de Cuba y Venezuela, su falta de experiencia en la rama ejecutiva, y su relación con cabecillas de la guerrilla como Jesús Santrich o Raúl Reyes, la cuál asegura él, fue únicamente dentro del marco del proceso de paz de 2016.

Por otro lado, la centro-derecha y derecha colombiana se ha unido en "La Gran Consulta por Colombia", una alianza entre candidatos que si estuvieran solos, ninguno alcanzaría ni el 5% de los votos, pero que juntos ascienden como la tercera fuerza electoral de esta campaña. La consulta es una congregación particular entre santistas, uribistas, conservadores, liberales y progresistas que aunque no concuerden en el modelo de gobierno que quieren implementar ni mucho menos en ideología, han decidido unirse y esperar un resultado que los lleve a la segunda vuelta presidencial, en donde, según las encuestas, se enfrentarían contra Iván Cepeda. 9 son los miembros de esta consulta: Juan Manuel Galán, David Luna, Mauricio Cárdenas, Juan Carlos Pinzón, Juan Daniel Oviedo, Enrique Peñalosa, Vicky Dávila, Aníbal Gaviria y Paloma Valencia, una consulta que ha invitado a todo aquel que quiera ir contra Cepeda, pero que ante la negativa de los candidatos más fuertes, ha incluído a la fuerza antipetrista más grande: el uribismo, representado en la ex-senadora Valencia.

El Centro Democrático es el partido del ex-presidente Álvaro Uribe Vélez, la figura contraria a Petro y que representa el otro extremo de la polarización colombiana. Miembros de su gobierno, el cual asegura haber sido efectivo en su lucha contra la guerrilla, han sido investigados por nexos con el paramilitarismo y todo el daño social que este conlleva: desapariciones forzadas, corrupción y manipulación de testigos. Este último fue el cargo por el cual Iván Cepeda promovió la condena en primera instancia del ex-presidente Uribe, quien luego fue absuelto tras apelar dicha decisión. Ahora, cómo líder del partido y candidato al senado de la república, Uribe tenía que escoger a su candidato, una elección que no fue para nada fácil ya que estuvo marcada por la violencia, la fragmentación y la falta de unión de los candidatos del partido.

En un inicio, Miguel Uribe Turbay, nieto del ex-presidente Julio César Turbay Ayala e hijo de la periodista Diana Turbay, tenía todas las papeletas para ser el candidato del Centro Democrático, sin embargo, en el acto más cruel y violento que ha vivido mi generación en cuanto a política colombiana, fue asesinado. A día de hoy el caso no tiene respuesta alguna y la fiscalía sigue investigando dicho suceso tan desafortunado para el país, lo que sigue demostrando, como decían José Félix Lafaurie e Iván Cepeda (enemigos políticos pero que se respetan mutuamente), que Colombia no ha aprendido a vivir en democracia y a respetar quien piense diferente.

Luego de dicho suceso desafortunado, la carrera por el aval del partido se disputó entre Paola Holguín, María Fernanda Cabal y Paloma Valencia, resultando como ganadora esta última, lo que no fue de gran alegría para Cabal y su esposo José Félix Lafaurie quienes han comunicado a la opinión pública su deseo de retirarse del partido por falta de condiciones claras a la hora de elegir candidato. También ha de recalcarse que Miguel Uribe Londoño, padre de Uribe Turbay, quiso asumir la misión de su hijo en la carrera por la presidencia, sin embargo el partido negó su participación en la competencia por el aval.

Esta situación crítica que atraviesa el Centro Democrático en los últimos días fortalece también la presencia del candidato de derecha más fuerte que tiene Colombia según las encuestas, Abelardo "El Tigre" De la Espriella con su movimiento "Defensores por la Patria", quien se reconoce a sí mismo como "el outsider" de esta campaña electoral y que promete poner mano firme contra la delincuencia (no más acuerdos de paz), "erradicar" a la izquierda, reducir el gasto público y romper relaciones diplomáticas con los gobiernos que él mismo llama "neocomunistas" como Nicaragua y Cuba. De la Espriella nunca ha sido funcionario público; ha trabajado principalmente en el sector privado lo que según asegura él, es suficiente para administrar el estado, cosa que es puesta en tela de juicio por gran parte del electorado colombiano, y aunque su campaña pretende demostrar un éxito empresarial, "La Silla Vacía", uno de los medios independientes más grandes del país, ha destapado informes que presuntamente muestran que algunas de sus empresas registradas en Colombia han reportado pérdidas significativas en el último año.

Al igual que a Cepeda, a De la Espriella se le critican muchas situaciones: su posición cambiante en cuanto a su creencia religiosa y la adopción por parejas del mismo sexo, su relación con partidos de extrema derecha como VOX en España, su falta de experiencia en el sector público, su esquema de seguridad y "mano firme", pero sobre todo, su relación con el escándalo de DMG, uno de los mayores esquemas pirámidales ilícitos de Colombia, y su representación a Álex Saab, testaferro y Ministro de Industrias y Producción Nacional del gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela. Ante estas últimas dos acusaciones, De la Espriella asegura no estar involucrado en ninguna actividad ilícita proveniente de ellas, y que únicamente mantuvo una relación jurídica y profesional con ambos personajes. Igual y con todo esto, De la Espriella se ha posicionado en la campaña electoral como la segunda fuerza por detrás de Cepeda con alrededor de un 20% de intención de voto según algunas encuestas, solo unos puntos por encima de Paloma Valencia, quien tiene todas las papeletas para ganar "La Gran Consulta por Colombia", a la cuál fue invitado el mismo De la Espriella, quien la rechazó para ir directo a la primera vuelta.

Ha de recalcarse que en los últimos días, De la Espriella ha recibido el apoyo del movimiento político Creemos, encabezado por el alcalde de Medellín, Federico "Fico" Gutiérrez. Este apoyo, sumado al que ya tenía del partido Salvación Nacional y al que también ganó recientemente del clan Char de Barranquilla, es fundamental en la campaña electoral ya que recoge los votos de una gran parte del electorado como lo es Medellín, en donde el índice de aprobación al alcalde "Fico" ascendió el año pasado a un 79% según Infobae.

Por último, dentro del tercer espectro político tenemos al centro, un sector caracterizado por la indecisión y la fragmentación. Claudia López, ex-alcaldesa de Bogotá, manifestó hace unos días su deseo de crear una tercera consulta junto con Juan Fernando Cristo, Leonardo Huerta, Maurice Armitage y Sergio Fajardo, sin embargo, muchos de ellos ya rechazaron la propuesta para ir solos a primera vuelta y otros parecen estar indecisos.

Fajardo por un lado es el candidato de centro "más fuerte", ya que según algunas encuestas, él solo ocupa el cuarto lugar en las encuestas por detrás de los extremos sin necesidad de ninguna coalición, alianza o consulta. Como buen profesor, Fajardo centra su proyecto educativo en mejorar la calidad de la educación primaria y secundaria y el fortalecimiento de instituciones como el SENA (Servicio Nacional de Aprendizaje) que permitan mejorar los índices de empleabilidad en los jóvenes. Además, propone una nueva reforma pensional (que acoja también a las personas que trabajan en la informalidad), fortalecer las vías 4G y fomentar proyectos de transición energética que permitan eliminar progresivamente la dependencia del petróleo y del carbón. Fajardo fue ya alcalde de Medellín y gobernador de Antioquia por lo que no se pone en duda su experiencia, sin embargo lo que siempre se le ha criticado es "su tibieza".

Ha sido dos veces candidato a la presidencia, en 2018 y 2022. En la primera vuelta del 2018 quedó en tercer lugar, unos pocos votos por detrás de Gustavo Petro y de Iván Duque, lo que le impidió pasar a segunda vuelta en donde decidió no tomar partido y votar en blanco. En 2022, la historia se repetiría; al haber ganado la consulta de la "Coalición Centro Esperanza", Fajardo se presentó en la primera vuelta presidencial, no alcanzó ni el tercer lugar, y por tanto, volvió a votar en blanco en una segunda vuelta donde se enfrentaron Gustavo Petro y Rodolfo Hernández. Para este 2026, Fajardo fue invitado a participar tanto de "La Gran Consulta por Colombia" como del movimiento "Defensores por la Patria", sin embargo, rechazó las propuestas y ahora se enfrentará solo a una primera vuelta, en donde es superado por los extremos según encuestas como Atlas Intel, Guarumo y Ecoanalítica.

Por otro lado, la segunda candidata fuerte de centro es la anteriormente mencionada Claudia López, que propone un programa de gobierno similar al de su alcaldía, que trabaje por la inclusión, la dignificación del trabajo informal y el aumento en presupuesto de becas para fortalecer el acceso a la educación superior. Sin embargo la candidata es fuertemente criticada por la derecha ya que apoyó públicamente a Petro en la segunda vuelta del 2022, y además por sus incoherencias y opiniones cambiantes respecto a la transición energética y el fracking, además de su propuesta de seguridad, ya que pretende adoptar el modelo de mega cárceles que se ha visto por ejemplo en El Salvador, así como también lo quiere hacer Juan Carlos Pinzón (medida que ha sido fuertemente criticada por candidatos como De la Espriella o Juan Daniel Oviedo).

Ambos candidatos a pesar de que pueden sumar una importante cantidad de votos juntos que les permita llegar a segunda vuelta, no han formalizado aún dicha unión ya que a pesar de que López ha manifestado su interés en incluir a Fajardo en su consulta, este último no se ha mostrado muy interesado por el fracaso de la "Coalición Centro Esperanza" del 2022.

Habiendo analizado a los candidatos más relevantes, el tarjetón de la primera vuelta del 31 de mayo promete estar lleno de muchos recuadros. No solo los anteriormente mencionados, sino también Mauricio Lizcano, Luis Gilberto Murillo, Carlos Caicedo, Santiago Botero y Felipe Córdoba están avalados por la registraduría para presentarse a la primera vuelta, lo que, a falta de las consultas, nos dejará más o menos de 8-10 candidatos, de los cuales solo 2 pasarán a segunda vuelta. La gran mayoría de las encuestas ponen a Cepeda y a De la Espriella en esa última disputa, sin embargo, el margen con figuras como Paloma Valencia (como principal candidata a ganar "La Gran Consulta por Colombia") e incluso con una posible unión entre Sergio Fajardo y Claudia López es mínimo; un buen manejo de la campaña electoral por parte de alguno de estos personajes puede ponerles por delante ya que las encuestas son de todo menos definitivas.

Lo que está seguro es que los 3 meses que quedan de campaña y las elecciones al Congreso del 8 de marzo, serán definitivos para ver quién será el próximo presidente del país, de quien esperamos grandes cosas y sobre todo, resultados inmediatos.