El «genocidio español» en tiempos de desinformación

13.10.2026

Santiago Martínez Jiménez

      Dibujo en el Códice Florentino reflejando el impacto de la viruela entre los indígenas mesoamericanos. Fuente: ABC
Dibujo en el Códice Florentino reflejando el impacto de la viruela entre los indígenas mesoamericanos. Fuente: ABC

12 de Octubre, Día de la Hispanidad. El objetivo de esta festividad no radica en disfrutar el desfile con familiares y amigos, comer en una terraza u ondear la bandera rojigualda, la cual representa a la nación española, la soberanía nacional y el marco de derechos, libertades y unidad de todos los ciudadanos bajo el Estado social y democrático de derecho. Esta fecha tiene un valor añadido, y es que los españoles conmemoramos la riqueza cultural, lingüística y comercial, ligada al contacto establecido entre España y el continente americano tomando como fecha de inicio el 12 de Octubre de 1492, día en el que Cristóbal Colón llegó a las Américas.


Hoy mismo, navegando por redes sociales he encontrado una publicación en la cual se catalogaba la conquista hispana como «un genocidio con fines imperialistas». Me gustaría llevar a cabo un análisis detenido de la frase, ya que hoy en día un derecho tan fundamental y necesario para una democracia como es la libertad de expresión, es utilizada como un instrumento social donde cualquier persona puede compartir su opinión obviando la argumentación, sin pensar en las repercusiones que esta pueda tener en una sociedad donde cada vez son menos los que realizan unas buenas prácticas de documentación.


En el libro Historia de España sin mitos ni tópicos, el periodista y cofundador de la sección de historia, César Cervera, define como genocidio el exterminio sistemático de un grupo humano por motivos de raza, etnia, religión, política o nacionalidad. Además, este es un concepto hace referencia a un fenómeno del siglo XX y no encaja en absoluto con las estrictas leyes dictadas por la Corona española para la defensa de los indígenas americanos, recalca Cervera.


«España no podía matar a la gallina de los huevos de oro» señala el hispanista Joseph Pérez. Esta expresión hace alusión a la necesidad de mantener una buena relación con los indios, ya que el reino de España requería del máximo número de apoyos para satisfacer sus deseos imperialistas —debemos concebir el imperialismo con la mentalidad del siglo XVI y no tratar de denunciarlo basándonos en nuestra presencia en un avanzado siglo XXI— los cuales eran clave para asegurar un crecimiento económico, demográfico, cultural y social del reino. Así es como, los españoles crearon las repúblicas de indios o las leyes de Indias, con el fin de conseguir una grata adaptación por parte de los indígenas.


Para acabar por desmontar al completo el «genocidio español», es necesario saber el porqué del abrumante descenso demográfico de la población americana. El investigador H.F. Dobyns, menciona que el 95 por ciento de la población total de América murió en los primeros ciento treinta años después de la llegada de Colón. Este hecho se basa en dos factores principales: el trauma de la conquista y, sobre todo, las enfermedades, recalca Dobyns. El pueblo americano había permanecido aislado, y cuando las enfermedades traídas desde Europa entraron en contacto con el Nuevo Mundo, causaron miles de muertes en este. El resultado fue la muerte de un porcentaje estimado del 95 por ciento de la población nativa americana existente a la llegada de Colón debido a las enfermedades, menciona el ecólogo Jared Diamond.


Tratar de llevar a cabo un juicio de un suceso del siglo XVI utilizando discursos de "progresistas de sofá" es algo ilógico. Antes de publicar y difundir cualquier tipo de información en los medios de comunicación, es muy importante realizar un buen trabajo de investigación acerca del tema que vamos a juzgar. La historia de España está llena de episodios complejos, sin embargo, la solución no pasa por usar los medios como instrumentos polarizadores, sino que se deben usar para informar de la manera más veraz y objetiva posible. La manera de asegurar una democracia libre y plena pasa por crear ciudadanos críticos, no borregos.


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