El fenómeno Victoria’s Secret: evolución de las expectativas de belleza y diversidad en la pasarela de Victoria's Secret (1995-2026)
Alejandra Ramos Gómez

Imagen de Vogue Spain
Un año más, el Victoria's Secret Fashion Show 2026, celebrado este domingo 18 de octubre en Los Ángeles, se ha consolidado como uno de los eventos más esperados, mediáticos y comentados de los últimos meses. La icónica pasarela ha regresado con una poderosa combinación de elementos que ha encendido el debate y desatado una ola de elogios en las redes sociales. Entre los momentos más virales de la noche destacaron la espectacular reaparición de Barbara Palvin sobre la pasarela tan solo seis semanas después de dar a luz a su hija Sylvie, y el debut de Kylie Jenner portando el legendario Fantasy Bra, una sublime pieza de alta joyería valorada en 50 millones de dólares. Además, la nostalgia se apoderó de la cita con la aparición, un año más, de los ángeles veteranos de la marca como Alessandra Ambrosio, Candice Swanepoel y la mítica Adriana Lima, quien se encargó de coronar el desfile con un cierre espectacular.
La propuesta musical del desfile destacó por un cartel exclusivamente femenino que derrochó talento, energía y gracia sobre la pasarela. La velada combinó la dulzura country de Megan Moroney en la apertura con las dinámicas y rompedoras coreografías pop de Tate McRae, dando paso al turno del grupo KATSEYE con su vibrante energía Y2K en el bloque PINK, y coronando el espectáculo con la fuerza y el potente hip-hop de Megan Thee Stallion en el cierre de la noche.
Sin embargo, más allá del impactante desfile y despliegue visual, la cita de este año consolida la fórmula actual de la marca: una fusión equilibrada entre la nostalgia de su era dorada y una visión más inclusiva y contemporánea. Este desfile no solo celebra el entretenimiento y la moda de gran formato, sino que redefine con éxito el título de "Ángel", adaptándolo con naturalidad a los nuevos tiempos de la industria.
Este equilibrio actual es el resultado de décadas de evolución, y para comprender cómo hemos llegado a este punto es importante conocer la historia de cómo se creó la marca y cómo ha sido su evolución. La marca comenzó en 1977 cuando Roy Raymond se sintió incómodo al tratar de encontrar una lencería que le pareciera atractiva, sintiéndose como un intruso. Fue en ese punto que trató de emprender con una idea que era simple pero precisa: abrir un espacio inspirado en la elegancia y sofisticación de la época victoriana para que los hombres se sintieran cómodos comprando en sus establecimientos lencería para sus parejas.
Hasta ese momento todo se había mantenido bastante estable, hasta que en 1982 Leslie Wexner compró la marca por un millón de dólares y analizó los datos de compra de la misma, viendo que realmente más de un 70% de la clientela había sido femenina y el negocio estaba tratando de enfocarse hacia la venta para los hombres, por lo que reorientó la misma y expandió el negocio. Estos primeros cambios fueron los que prepararon el terreno para que en 1995 se celebrara el primer Victoria's Secret Fashion Show en el Hotel Plaza de Nueva York. A diferencia de los desfiles y espectáculos a los que estamos acostumbrados a ver en la actualidad, este primer desfile fue más sencillo y mucho más sobrio, enfocado en una temporada de otoño. En este momento no se contaba con la imagen de las alas ni de los Fantasy Bras, y tampoco contaban con los conciertos en vivo que estamos acostumbrados a ver en las últimas ediciones. El desfile contó con supermodelos de los 90 como Stephanie Seymour, Veronica Webb y Helena Barquilla. A pesar de ser un evento modesto, se convirtió en un gran éxito comercial que puso las bases para transformar este show en un fenómeno mundial durante las siguientes dos décadas.
A partir de 1996, el desfile se mudó a las fechas de San Valentín y nacieron las figuras de los reconocidísimos ángeles. En los 2000 y 2010, empezó a convertirse en un fenómeno de la cultura pop mucho más reconocido y vistoso, implementando música en directo, mejoras en la iluminación y en las pasarelas con la incorporación de elementos como purpurina, tonos rosados y demás. Iconos como Tyra Banks, Gisele Bündchen, Adriana Lima y Alessandra Ambrosio brillaron junto a los esperados Fantasy Bras y las enormes alas, con actuaciones memorables de Destiny's Child, Spice Girls, Rihanna y Taylor Swift.
Después de esta época de dorado esplendor, la marca comenzó a registrar tensiones importantes hacia 2012, abriendo un debate sobre una supuesta apropiación cultural que un conjunto generó por estar inspirado en la vestimenta de los pueblos indígenas de América. Las imágenes de ese conjunto fueron retiradas de la transmisión. Aunque hacia 2015 se empezaron a ver ligeros hitos como el desfile de Maria Borges llevando su cabello afro natural, en este mismo año la marca empezó a ser cuestionada por la falta de diversidad que presentaban los desfiles. La audiencia se encontraba en una situación tensa y encrespada, demandando una representación mucho más real y cercana a la realidad, con una mayor diversidad de cuerpos, perfiles, etnias y culturas, exigiendo una renovación cultural. Toda esta polémica generó una gran caída de espectadores que conllevó que en 2019 el desfile se cancelara en su formato tradicional para reconfigurar por completo su programa y sus expectativas de belleza.

Imagen de Vogue Spain
Tras esa pausa que obligó a la marca a cambiar de perspectiva y buscar un enfoque más contemporáneo, el regreso en 2026 ha vuelto a encender los debates en las plataformas digitales sobre los roles en la pasarela y cómo se reparten las alas. Tradicionalmente, llevar las piezas principales o el famoso Fantasy Bra era un reconocimiento que se ganaba tras años de trayectoria en la firma. Era una regla no escrita de respeto a la veteranía que quedó marcada en las emotivas despedidas de iconos de la casa como Alessandra Ambrosio en 2017 o Adriana Lima en 2018. Por eso, la decisión de otorgar el legendario Fantasy Bra de 50 millones de dólares a Kylie Jenner el mismo día de su debut ha revolucionado por completo las redes sociales.
El debate entre los seguidores está muy dividido: por un lado, muchos celebran el gran impacto mediático y el espectáculo que aportan estas celebridades de internet; pero por otro, críticos y fanáticos de la moda se preguntan si no se debería dar más protagonismo a las modelos que llevan años consolidando con fuerza su carrera dentro de la marca. Al final, esta mezcla entre la nostalgia de las leyendas de siempre y el tirón de las figuras de la era digital es lo que define hoy en día el significado de ser un "Ángel": un título que ya no busca proyectar una perfección inalcanzable, sino conectar con el público a través de la autenticidad.
En definitiva, el Victoria's Secret Fashion Show 2026 demuestra cómo la marca ha tenido que transformar sus códigos visuales y conceptuales para sobrevivir en la era digital. Esta transformación es evidente en la evolución del estilismo sobre la pasarela, dejando atrás la rigidez de los años 2000 y 2010 caracterizados por peinados de ondas perfectas y maquillajes cargados de bronceador y purpurina que proyectaban un concepto distinto. Hoy en día, la estética apuesta por texturas naturales, peinados libres como el afro y maquillajes minimalistas enfocados en la luminosidad y la frescura de la piel. Esta renovación redefine por completo lo que significa ser un "Ángel": si en sus inicios implicaba representar una perfección física inalcanzable en un molde único de belleza, actualmente significa poseer un potente impacto mediático y voz propia en las plataformas digitales, logrando conectar con una audiencia global a través de la diversidad y la autenticidad.
