El éxito detrás de Gortari Studio  

26.01.2026

De la naturalidad en redes al triunfo empresarial: las claves detrás del primer lanzamiento de Elena Gortari

Laura Vázquez Maceiras

¿Qué ocurre cuando una creadora de contenido trabaja durante años su marca personal y construye una relación sólida y de confianza con su audiencia? El resultado es claro, un éxito rotundo a la hora de lanzar un producto propio.

Eso es exactamente lo que ha conseguido Elena Gortari. La joven influencer sevillana lanzó el pasado mes de diciembre su firma de moda y accesorios, Gortari Studio, una marca que toma el apellido de su nombre artístico y que debutó en el mercado con un primer producto cuidadosamente diseñado: The Club Bag.

Se trata de un bolso negro, con detalles en dorado y una elegante "G" en cursiva como seña de identidad. Más allá de la estética, el diseño destaca por su funcionalidad. Múltiples bolsillos interiores e incluso dos pequeñas gomitas pensadas para sujetar delineadores de labios (un detalle que cualquier amante del maquillaje sabe apreciar). Versátil y práctico, The Club Bag se presenta como el accesorio ideal tanto para el día a día como para una noche de fiesta.

Su lanzamiento no fue casual. Elena eligió estratégicamente las semanas previas a la Navidad, una de las épocas de mayor consumo del año. En cuestión de días, las redes sociales se llenaron de mensajes de apoyo a la sevillana, tanto por parte de compañeras de plataforma, como de seguidoras que ya pedían "el Gortari" para Reyes. El resultado no tardó en llegar, ya que en apenas una semana, el bolso alcanzó el sold out.

Uno de los factores clave del éxito inicial de Gortari Studio ha sido un plan de marketing extremadamente cuidado. Durante meses, Elena había ido preparando a su audiencia, hablando de un "proyecto secreto" en el que llevaba más de un año trabajando y que bautizó en clave como Proyecto Cremallera. A finales de año aparecieron las cuentas oficiales de la marca en TikTok e Instagram, con una imagen clara y reconocible: un fondo burdeos y la "G" en cursiva. Sin embargo, nadie sabía aún qué producto se escondía detrás.

La incertidumbre hizo el resto. Los comentarios en redes se llenaron de teorías. Desde una agencia de representación de creadores de contenido hasta una posible línea de maquillaje o skincare. Esta confusión, lejos de jugar en contra, generó expectación y mantuvo a la audiencia pendiente de cada nuevo movimiento.

Poco a poco, Elena comenzó a publicar vídeos de corta duración basados en el storytelling, pequeñas historias que iban dejando pistas sobre la marca. Todos compartían un elemento común: el color borgoña, presente tanto en su ropa como en cajas de envío o detalles del atrezo. Los vídeos acumularon decenas de miles de likes, comentarios y compartidos, todos con la misma pregunta: "¿Qué es Gortari Studio?". Cuando finalmente se reveló el producto, la respuesta fue extremadamente positiva.

Sin embargo, el éxito de la marca no se explica solo por una buena estrategia de lanzamiento. Detrás hay una base sólida que Elena lleva construyendo casi cinco años, desde sus inicios en redes sociales. Su crecimiento en TikTok llegó gracias a la naturalidad con la que se muestra ante la cámara. En un entorno digital saturado de lujos inalcanzables y estilos de vida irreales, Elena ofrece un reflejo reconocible para su generación. Nos muestra su día a día con problemas a los que todos nos enfrentamos, desde el estrés universitario, pasando por estudiar exámenes en pijama, tomar cervezas con amigos o enseñar sus trajes de gitana en la feria de Sevilla. A esto se suma uno de sus rasgos más distintivos, una forma de hacer publicidad especialmente cuidada. En coherencia con su contenido de moda y lifestyle, Elena siempre se ha centrado en campañas de maquillaje, cremas o ropa y colaboraciones con marcas que todos utilizamos. Destacan por su alto engagement y por integrarse de manera natural en su discurso, hasta el punto de que muchas veces cuesta percibir que se trata de contenido patrocinado.

Gortari Studio es el ejemplo perfecto de que, en la era digital, las marcas no se construyen de la noche a la mañana. El éxito no reside únicamente en el producto, sino en el vínculo previo con la audiencia. La historia de Elena Gortari demuestra que la autenticidad, la coherencia y el trabajo constante pueden convertir a una influencer en algo más, una creadora capaz de transformar la confianza de su comunidad en un proyecto empresarial sólido y exitoso.