De Madrid a Ítaca: así se vive La Odisea en primera persona

13.10.2026

Álvaro Gascón Sanz 

Portada de La Odisea, El Viaje Inmersivo (Madrid Es Teatro)
Portada de La Odisea, El Viaje Inmersivo (Madrid Es Teatro)

La Grecia antigua ha revivido en el Matadero de Madrid a través de la iniciativa "La Odisea, El Viaje Inmersivo". El Ayuntamiento de Madrid inauguraba el 18 de septiembre una experiencia que combina realidad virtual, imagen 360º y sonido inmersivo para recrear uno de los relatos más influyentes de la humanidad. Guiado por la voz de Homero, el visitante vive en primera persona la Guerra de Troya y el viaje de vuelta a Ítaca desde la perspectiva de Odiseo. 

Caía la noche cuando mis padres y yo cruzábamos las puertas de la Nave 16 del Matadero. La idea inicial de pasar un rato en familia conociendo la historia de uno de los héroes más importantes de la mitología griega no tardó en convertirse en un viaje sensorial.

En primera instancia, entramos en una sala oscura junto con el resto del grupo. Los comentarios "a lo bajini" dejaban entrever que ninguno teníamos muy claro qué nos esperaba. De repente, una gran pantalla decorada como un pórtico se encendió con una potente combinación de sonido e imagen que acabó con los murmullos. La pieza audiovisual nos introdujo en la Grecia micénica y en el origen del mito de La Odisea.

Pantalla de la primera sala (Elaboración propia)
Pantalla de la primera sala (Elaboración propia)

Después, cruzamos una cortina hacia un pasillo repleto de información hasta llegar a una gran sala. Fuimos recibidos por unos trabajadores que se encargaron de teletransportarnos al Olimpo al colocarnos unas gafas de realidad virtual con audífonos integrados para que la voz de Homero diera la única instrucción: seguir una estela que marcaba el recorrido.

El viaje sensorial comenzaba en el Olimpo, rodeados por los dioses como si de un juicio se tratara. Poco después, Zeus tendía la mano para iniciar el recorrido. Empecé a caminar hacia él, con los andares de un pingüino, totalmente convencido de que el vacío que tenía delante era real. No pude evitar mirar de reojo al resto del grupo para no sentirme el único torpe y mofarme de un grupo que parecía estar repleto de zombies.

Un efecto de ascensión nos trasladaba después a Troya. Allí, el rey de la mansión divina nos introducía en el contexto previo a la guerra y nos guiaba por distintos rincones de la ciudad, desde las estancias de los altos cargos hasta un mirador frente al Mediterráneo. "¿Nos sacamos unas cervezas?", le pregunté a mi padre tras quedarme ensimismado con el atardecer de esta última escena.

La siguiente sala nos situaba directamente en la Guerra de Troya. Sentados en sillas giratorias y equipados de nuevo con las gafas de realidad virtual, nos convertíamos en Odiseo para salir del caballo y abrir las puertas de la ciudad. Así comenzó la guerra. Después de diversos combates, estímulos auditivos y giros de cabeza para no perder detalle, la batalla finalizó con la victoria de los griegos y con alguna que otra persona que había cambiado las gafas por el abanico.

Sala de sillas giratorias (Elaboración propia)
Sala de sillas giratorias (Elaboración propia)

Después llegamos a una gigantesca sala con pufs giratorios y una proyección 360º dedicada al viaje de vuelta a Ítaca. Al entrar, me encontré algo desubicado: el vídeo iba ya por la famosa hazaña de la cueva del cíclope Polifemo, lo que me hizo pensar que habíamos llegado in medias res. Sin embargo, pronto volví a engancharme a la historia.

Proyección 360º (Elaboración propia)
Proyección 360º (Elaboración propia)

Empapados del relato homérico, llegábamos a la quinta y última sala. Mientras esperábamos nuestro turno, pude observar las biografías de personajes como Penélope y Telémaco, además de una réplica a tamaño real del arco de Odiseo, que rápidamente se convirtió en el escenario perfecto para la ansiada por mis compañeros foto de Facebook.

Finalmente, nos colocamos unos cascos y nos sentamos frente a una pantalla negra. Poco después apareció un holograma que sintetizaba las aventuras de Odiseo mientras la voz de Homero las narraba. El poeta explicaba entonces el motivo de la vigencia de su obra tres mil años después: La Odisea es una metáfora de la propia vida, un viaje lleno de obstáculos, pérdidas, aprendizajes y cambios en el camino hacia nuestras Ítacas, nuestras metas y aspiraciones. Con la piel de gallina al escuchar su profundo e inspirador discurso, Homero pronunciaba una frase que ponía la guinda a un pastel exquisito: "Sé el héroe de tu propia Odisea".


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