Claudia García, directora general del SIC3M: “Que nadie te diga quién eres ni qué tienes que hacer”
Mara Pina y Cristian Molinos

"El amor es el propósito de la vida", eso dice Claudia García Morán, directora general del SIC3M y estudiante de quinto de periodismo y comunicación audiovisual.
Claudia llegó puntual, como si de un haz de luz se tratase, quizá es porque ella, durante estos meses, ha funcionado como una luz guía para todo el equipo organizativo del SIC3M.
La entrevista, que tengo la suerte de decir que fue más una conversación de amigos, ocurrió en la terraza de su bar de confianza. Claudia; o como todo el mundo la conoce dentro del mundo de las simulaciones, Claucomms; tiene dentro la luz de mil estrellas y es capaz de crear un universo nuevo con las palabras, al hablar con ella parece que se pueden ver los mil engranajes de su cabeza moverse y es tan única que nunca podría encontrar un adjetivo para ella.
¿Cómo enfrentaste ser directora de un evento como el SIC3M, que no deja de ser una simulación parlamentaria, siendo del sector de la comunicación? ¿Has sufrido comentarios negativos de personas de carreras sociales?
Lo afronté con muchas ganas y me hizo mucha ilusión que confiaran en mí, porque los comentarios negativos los he sufrido, además a la cara. Me han dicho textualmente: "alguien que estudia tu carrera no va a poder dirigir un evento como este". Entonces fue un poco como "ahí lo tienen", pero sí que es cierto que siento que la gente que estudia este tipo de carreras puede aportar un punto de vista diferente a alguien que estudia carreras como la de derecho y se centre solamente en la parte legislativa, porque el evento abarca mucho más que el hecho de debatir, hay otros equipos y sin ellos el evento no saldría adelante.
¿Cómo te enfrentaste al folio en blanco a la hora de empezar a organizar un evento tan grande? ¿Cómo empezaste?
Pues empecé reuniéndome con Álvaro (el otro director general) para intentar hacer una especie de esquema del equipo que nos gustaría tener. Una vez teníamos a los directores, decidimos el número de comisiones y más o menos sobre lo que iban a versar (aunque luego esos temas fueron redirigidos por academia y diferentes presidentes).
Frente a un lienzo en blanco hay que confiar en el equipo que eliges lo va a hacer bien y en que por algo los has elegido, porque confias en ellos. Ha habido cosas que no he tenido ni idea de cómo se han hecho pero sé que han salido adelante y me parece que eso es en lo que se basa todo.
¿Cómo fueron tus primeras reuniones con los directores?
Las reuniones fueron muy divertidas porque, exceptuando las de comunicación que fueron en el piso de Javi (director de comunicación) en Getafe, que fueron las reuniones más informales que he tenido en la vida; las demás se dieron con cada uno en una parte de España de vacaciones. De hecho, me acuerdo de que María, de logística, estaba en Estados Unidos y para cuadrar horarios era una locura, pero eran muy entretenidas porque se basaban en un brainstorming a tope en el que el documento no paraba de llenarse de cada vez más ideas que luego se fueron perfilando. Es cierto que desde el primer momento hubo muy buen rollo y se notaba que el equipo estaba bien formado desde el principio.
¿Cómo fue el momento en el que todo se empezó a materializar?
Creo que el momento en el que todo se empezó a materializar fue la formación que tuvimos previa a la simulación a la que pudo venir todo el equipo, ya que al final, y pese a que los diputados son muy importantes, sin el equipo nada podría haber sido posible. Por ello, el hecho de estar ahí y poder ver todas las caras de gente tan ilusionada con todas las novedades de este año, de los patrocinadores, del Congreso, etc.; fue como de decir, esto es real, o sea, todas las reuniones que he tenido y todos los Excels, mensajes y Forms que he mandado han servido para algo. Fue muy gratificante ver que la gente tenía muchas ganas de estar ahí.
¿De todo lo que has conseguido qué te hace sentir más orgullosa?
Yo creo que las nuevas conexiones que he hecho y poder reforzar las que ya tenía, además de el hecho de haber conocido a más gente o de haberme acercado a gente con la que quizás no habría hablado en otras circunstancias. Por otro lado, también el sentir que lo había hecho bien y callar bocas, es una realidad. Es decir, cuando me subí a hablar al congreso dije: "Sí, me merezco estar aquí porque esto lo he hecho yo y es muy gratificante", y no siento que sea para nada egoísta, sino que llevo trabajando todos estos meses para conseguir algo que finalmente ha salido bien y punto.
¿Cuál fue tu reacción al enterarte de qué lugar de clausura sería el congreso? ¿Y al enterarte de que la presidenta del congreso había llorado durante tu discurso?
La respuesta a la primera pregunta fue muy graciosa porque estaba con Álvaro en mi casa tomando algo y de repente le llamaron. Él súper institucional, empezó: "sí, claro, dígame, soy Álvaro bla bla, tal", y de pronto se calló y se le pusieron los ojos los ojos más abiertos que he visto jamás, que le llenaban la cara como si fuera un personaje de Disney. Yo le pregunté qué pasaba, y él negaba con la cabeza muchísimo. Yo le insistí y él me respondió: "Congreso, hemiciclo ¡En clausura!". Colgó el teléfono diciendo algo como: "vale, muchas gracias lo comentaré con mi compañera" y me dijo que nos acababan de dar el hemiciclo. Yo en ese momento tampoco era consciente de lo que significaba el hecho de que nos hubieran dado el hemiciclo. Para mí era como, pues vale, nos lo han dado, pero claro, el momento en el que vi el entusiasmo de Álvaro y cuando lo empezamos a contar a nuestro círculo cercano entendí que era más grande de lo que pensaba.
En cuanto a lo de Armengol llorando, me reí. Es decir, yo en ese momento no la veía, y cuando me senté y estuve hablando con ella, ya no estaba llorando. Luego la gente me contó que había llorado, y yo simplemente me quedé con el hecho de que mis palabras hubiesen tocado a alguien.
¿Qué le dirías a tu yo de primero de carrera y a tu yo de hace unos meses?
A mi yo de hace unos meses le diría que todo pasa y que todo se trabaja. Además de que si te apoyas en los demás por muy mal que pueda estar yendo la cosa, todo va a salir adelante. A mi yo de primero de carrera, le diría: "tía espabila ya por favor". Es que yo era muy tonta, es una realidad. Pero sí que es cierto que le diría que tampoco trate de apresurar las cosas, que estas cosas llegan a en su momento y a su ritmo y que a veces hay que sufrir para luego pasarlo muy bien, además de que a veces hay que dejar de lado a ciertas personas para encontrar a las tuyas. Asimismo, le daría un consejo: "Que nadie te diga quién eres ni qué tienes que hacer, no te dejes menospreciar, y que aunque tú no confíes en ti mismo, te rodees de personas buenas que confíen en ti porque al final te lo acabas creyendo".
