Análisis de los disturbios en Barcelona: las claves de una jornada de saqueos masivos y 130 detenidos.

28.10.2026


https://www.laregion.es/espana/disturbios-centro-barcelona-fuego-terraza_1_20261024-4465102.html

Alejandra Ramos Gómez

Desde el inicio de este octubre de 2026 hemos estado presenciando en Europa diversas protestas de carácter socioeconómico, juvenil y antisistema, impulsadas por un profundo malestar generacional. Aunque comenzaron como protestas sectoriales legítimas, el movimiento ha derivado en una insurgencia urbana coordinada digitalmente. Sin embargo, en el caso de Barcelona, las manifestaciones previas y las proclamas de indignación y protesta fueron casi inexistentes, ya que los jóvenes convocados, muchos de ellos menores de edad, parecían tener como objetivo único el saqueo de los comercios del centro de la ciudad. El resultado de este episodio concluyó con un balance oficial de 130 personas detenidas, entre las que hubo 72 menores de edad.

Aunque ya llevábamos varios días viendo este tipo de protestas in situ en Francia e Italia, llegaron concretamente a Barcelona el pasado sábado 24 de octubre. Fue aproximadamente a partir de las 17:00 horas cuando empezaron los altercados en los alrededores de la plaza Catalunya, hora para la cual se había fijado una convocatoria anónima contra el sistema. El acontecimiento de la capital catalana se desmarcó de cualquier reivindicación ideológica, y el inicio del episodio estuvo marcado por la ausencia total de pancartas o de proclamas. Fue un escenario puro de vandalismo coordinado en el que más de 600 jóvenes se reunieron para atacar el mobiliario urbano, provocando notables destrozos donde marquesinas de autobús, semáforos y motocicletas que estaban aparcadas en la calle terminaron siendo calcinadas, desplazadas de su lugar original y tratadas en malas condiciones.

El inicio de estos altercados derivó rápidamente en una jornada de violencia extrema en el centro de la ciudad. Los alborotadores levantaron barricadas y llegaron a incendiar parte de la terraza del bar Zúrich, rompiendo escaparates y saqueando al menos 23 establecimientos comerciales del centro, como tiendas de ropa y tecnología. Reaccionando a la virulencia de la situación, las patrullas policiales optaron por evacuar a los turistas que paseaban por la zona, mientras que las grandes firmas y marcas que ubican sus locales en esta plaza aprovechaban para blindar los accesos y protegerse de unos ataques que dejaron importantes destrozos y saqueos en los escaparates de los comercios afectados. Con el apoyo continuo de un helicóptero policial sobrevolando el perímetro, este escenario obligó a que se desplegaran 30 dotaciones de la Brimo de los Mossos d'Esquadra y los cuerpos de Bomberos para contener la situación.

A pesar de la falta de un discurso político en las calles el sábado por la tarde, estas acciones no surgieron de forma espontánea. Las movilizaciones llevaban semanas preparándose a nivel digital, inspirándose en los modelos de protesta vistos en Francia. Los análisis de las plataformas sitúan el origen real de la marca Blocus el pasado 8 de octubre en Madrid, donde emitieron convocatorias para la Puerta del Sol que resultaron en un fracaso absoluto, lo que provocó que apenas diez días después redirigieran y multiplicaran exponencialmente su infraestructura de cuentas hacia la capital catalana. Detrás de la iniciativa se encuentra este grupo anónimo Blocus, una marca que bajo el pretexto de defender la calidad de los institutos ha servido de red para canalizar el descontento juvenil. Sin embargo, las investigaciones policiales demuestran que las consignas estudiantiles originales se vaciaron por completo al llegar a la capital catalana.


https://www.newtral.es/31-octubre-blocus-disturbios-convocatoria-protesta/20261025/

Las investigaciones que han estado siendo realizadas sobre los disturbios informan de que Blocus no funciona como una estructura organizativa tradicional, ya que no tiene portavoces oficiales, sino que opera a través de las redes sociales como una marca digital anónima. Esta marca funciona mediante dos fases: primero se encarga de captar a un público masivo a través de plataformas como TikTok y posteriormente deriva a los usuarios, mediante enlaces o códigos QR, hacia chats privados como Telegram y WhatsApp. En la intimidad de estas salas encriptadas era donde se concretaban las instrucciones delictivas, ordenando a los menores acudir con ropa oscura bajo la doctrina del Black Block e incitándoles a conseguir martillos de emergencia de los autobuses para reventar los escaparates de firmas de lujo, compartiendo incluso consejos para revender el botín. Su exposición pública obligó a los administradores a borrar miles de mensajes y a utilizar un lenguaje en clave, llegando a camuflar las citas vandálicas convocando a sus miembros para "tomar un matcha" o "hacer yoga en parques". Actualmente hay diversas alertas abiertas de que la red mantiene una campaña digital activa para que el próximo 31 de octubre, tratando de instrumentalizar la festividad de Halloween, se revivan los altercados usando los disfraces propios de la fecha para justificar el uso de máscaras y camuflar nuevos incidentes.

Lo que hemos presenciado en estos altercados y su gravedad no solamente ha encendido todas las alarmas institucionales, sino que también hemos logrado ver cómo su sombra se ha extendido hacia otros puntos de España, como hemos visto en Bilbao. Aunque en la capital vizcaína todo empezó por una protesta política local muy distinta al caso de Barcelona, los disturbios posteriores repitieron un comportamiento similar. Los incidentes allí se han saldado con diecinueve detenidos, y once de ellos son menores de edad, dejando escenas de coches quemados, barricadas y tiendas asaltadas. Los rastreos en internet demuestran que esta red ya ha dejado huella en dieciocho localidades de once comunidades autónomas diferentes, por lo que la policía vigila de cerca la situación. Además de la amenaza del propio grupo, la preocupación policial ha aumentado tras detectarse la difusión de mensajes que llaman a tomar represalias violentas contra los manifestantes, elevando el riesgo de choques civiles en las calles. Ahora mismo la gran duda de la policía es saber qué fuerza real tendrá la marca Blocus para la noche del 31 de octubre, ya que temen que estas cuentas anónimas aprovechen la fiesta de Halloween para camuflarse con los disfraces y máscaras y organizar nuevos ataques en el resto de España.

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