¿Qué sería de nuestro mundo sin el arte?

19.10.2026

Nerea Del Río González 

La Orquesta de Nuevo Mundo / https://orchestredunouveaumonde.fr/
La Orquesta de Nuevo Mundo / https://orchestredunouveaumonde.fr/

El mundo actual tal necesita admitir que está patas arriba: guerras tanto por parte de Oriente como por parte de Occidente, avances tecnológicos sin precedentes, protestas públicas en prácticamente todo el globo, el retroceso y avance de la sociedad de según qué territorio para tolerar que todas las clases de personas son iguales… . Y sin embargo, no importa cuánto avance nuestro mundo, siempre recurriremos al arte como fuente de expresión para combatir todos estos sucesos.

Las artes clásicas siempre se han considerado siete: arquitectura, escultura, pintura, danza, música, literatura y cine. No obstante, esta enumeración se nos queda corta ante la pregunta de qué consideramos un arte. Según a quién se lo preguntes, de forma jocosa te dirán que el arte significa morirte de frío (por la homofonía entre "el arte" y "helarte"), pero el verdadero arte significa aquella forma de expresión libre que carece de entendimiento sobre unas reglas preestablecidas. Nos declaramos entre óleos y acrílicos; mediante armonías de sonidos y conjuntos de movimientos; a través de las palabras escritas o de figuras hechas de mármol y edificios que desafían la imaginación; y aún así, se nos queda corto considerar siete las artes importantes. Los romanos en los primeros siglos ya defendían la oratoria como un método de expresión necesario para el correcto funcionamiento de la sociedad. Dicho pensamiento nos deja de herencia el arte de la democracia, una romántica definición sobre la pluralidad de ideas por el bien común que en la práctica puede llegar a perderse. Igual que otras disciplinas se pueden considerar arte son tales como el teatro, la fotografía, la filosofía, las matemáticas o las ciencias. Es más, si se me permite, el deporte también debería considerarse un arte debido a la combinación de virtudes humanas como la perseverancia y el perfeccionamiento de las técnicas capaces de superar las capacidades físicas.

Sabiendo esto podemos retomar la cuestión inicial y saber por qué la sociedad actual necesita del arte. Puesto que las palabras objetivas han demostrado ser poco eficaces para cambiar el mundo, salen a la calle decenas sino miles de entidades expresando todo tipo de sentimientos con el objetivo de provocar una catarsis en la esfera pública que consiga provocar su manera de pensar.

En nuestro país para empezar, el largometraje de La Bola negra ha supuesto ser un éxito más que comercial, sino que ha sido capaz de visualizar la realidad social de una época que a nuestros días deja todavía manchas visibles. Por la misma corriente se encuentra el documental Naza, el cual ha conseguido sacar a la luz inquietantes testimonios de la guerra entre Israel y Gaza, y que tantas amenazas ha provocado sobre sus directores. Sin irnos muy lejos, ante las protestas en Francia por la educación pública, la Orchestre du Nouveau salió a la calle para interpretar diversas piezas entre gases lacrimógenos y expresar mediante la música el descontento sobre las medidas actuales.

Este tipo de movimientos que involucran el arte, no son modernos de nuestra época, sino que van con nosotros de la mano desde mucho antes. Jean-François Millet ya reivindicaba en su obra El Ángelus la dureza de la vida campesina, que lejos estaba de un tono romántico. El propio Francisco de Goya plasmó la crudeza de la Guerra de Independencia en su obra Los Fusilamientos del 3 de mayo y el mismo Pablo Picasso nos dejó obras tan lúgubres sobre la Guerra Civil española como el Guernica. Y si nos movemos de disciplina, encontramos que el autor Charles Dickens en obras como Oliver Twist denuncia las condiciones de la Revolución Industrial y la explotación laboral que sufrían los infantes.

A lo que se llega con esto es que el arte es uno de los recursos más importantes que tenemos y debemos perseverar. Porque sin arte no hay forma de hacer entender nuestros sentimientos, ideologías, nuestras inquietudes, alegrías y nuestros orgullos. Porque por mucho que la sociedad avance y la tecnología también pueda crear arte, no estará a la altura del ser humano. Porque sólo el ser humano puede conmocionar, provocar y emocionar a sus iguales, y para ello es fundamental ayudarse de las diferentes disciplinas artísticas. Porque sin el arte, nuestro mundo tan sólo sería una roca sin estilo ni interés.

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