¿Existe realmente una regla para medir que una película es mejor que otra?
Alejandro Bernardo Portolés

Siempre me he preguntado, ¿qué hace que una película sea mejor que otra?, ya que nunca he entendido porque existen películas que se consideran objetivamente mejores que otras, como si existiese una fórmula científica que lo demostrara.
Un largometraje está lleno de elementos que pueden ser mejores o peores, como la fotografía, el guión, el montaje, la dirección o la banda sonora. Pero y sí, termino de ver una película sabiendo que la fotografía es espectacular, que las actuaciones son inmejorables e incluso la banda sonora perfecta, pero no la he disfrutado, no me ha llenado ni ha cambiado nada en mí.
¿En qué momento todos esos elementos se convierten en "mejor película"?. Porque quizá estás midiendo una supuesta obra maestra con criterios que favorecen ese determinado tipo de cine. Por ejemplo, si una película pretende hacerte reír durante una hora y media y lo consigue perfectamente, ¿es peor que una película dramática que intenta explorar la condición humana o simplemente están intentando conseguir cosas diferentes?. Puede que no exista una única escala de "calidad cinematográfica", sino diferentes criterios según lo que una película intenta hacer.
A veces pienso que hemos terminado confundiendo la calidad con aquello que es mejor, como si existiera un consenso que hubiera decidido que la perfección técnica es lo más importante. Nos fijamos tanto en la técnica que cuanto más impecable es, más rápido nos apresuramos a llamar a una película "buena". Pero, ¿qué pasa con aquello que no podemos medir? ¿Qué pasa con una película que, aunque no sea técnicamente perfecta, consigue transmitirnos algo que otra, mucho más sofisticada, no consigue?. Quizá una película imperfecta pueda decirnos y hacernos sentir más o permanecer durante mucho más tiempo en nuestra memoria que otra construida con absoluta precisión
Seguro que alguna vez habéis visto una película considerada una obra maestra, una de esas que todo el mundo parece admirar, y, al terminar, mientras aparecen los créditos habéis pensado "qué película más aburrida". Y entonces llega la inevitable pregunta, ¿qué te ha parecido?. Es en ese momento cuando vuestra mente comienza a oscilar entre dos respuestas, reconocer que habéis visto un peliculón o admitir, casi con culpa, que te ha parecido una auténtica "castaña".
Poneros en la situación de que el mismo día, veis Doce hombres sin piedad y la última película de Spider-Man. La primera es una de las películas mejor valoradas de la historia, mientras que la segunda es una película de superhéroes producida, en gran parte, para ser un auténtico éxito taquillero. Aún sabiendo esto, no disfrutas nada de la primera, te resulta tremendamente aburrida y, cuando la terminas lo único que piensas es que has desperdiciado una hora y treinta y cinco minutos de tu vida. En cambio, la segunda, la disfrutas, te entretiene, te sube el ánimo y consigue que salgas mucho más contento de cuando entraste. Según esto, si al final del día, te preguntan qué película te ha parecido mejor, ¿qué deberías decir?.
En mi opinión, no existe una película que sea, simplemente, mejor que otra. Existen películas más técnicas, más cuidadas o más innovadoras, y quizá si existan expertos que tengan los criterios para reconocerlo y afirmarlo. Pero el cine no deja de ser el séptimo arte, y el arte va mucho más allá de decidir qué es mejor o peor. El cine tiene la capacidad de cambiar nuestra forma de pensar, de conmovernos, de transformarnos y de hacernos sentir cosas que, quizás, ni siquiera sabíamos que podíamos sentir. Una misma película jamás va a dejar la misma huella en dos personas, porque cada espectador la mira desde un lugar distinto, con sus propias experiencias, recuerdos y emociones. Por eso, a mi manera de ver, lo verdaderamente importante no es lo perfecta que sea una película, sino la huella que deja en quien la mira.
